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viernes, 5 de noviembre de 2010

El estilo de los politicos: Ana Mato

Por Pilar Portero
Mis amigos llaman a esta sección el Sartorialist político. Y lo agradezco enormemente pero se que sobran palabras y falta glamour, aparte de muuucha técnica. Y es que en política, sin contar con la erótica del poder -algo que no ejerce el menor influjo sobre mi-, se impone la realidad, como la que capta esta humilde camarita de andar por casa. Con la que hemos fotografiado hoy a Ana Mato.
Heidi de mayor podría haber tenido el aspecto de Ana Mato
'Yo podría tener más mujeres o más hombres, según su capacidad', ha declarado Rajoy. Si el líder del PP fuese coherente con su propia línea de actuación, sin duda tendría un gobierno, en caso de ganar las elecciones de 2012, de mayoría femenina. Y en ese supuesto -me refiero al de mantenerse fiel a la evidencia-, la vicesecretaria de Organización del PP, podría cambiar la carpetita con las siglas del partido y el móvil que sujeta entre las manos en la imagen por una cartera ministerial. Ana Mato es una de las mujeres de Rajoy. Porque todo aquel que conoce mínimamente la composición de la actual cúpula y el papel de los dirigentes, sabe que al presidente le gusta rodearse de políticas. Se fía de ellas y valora su criterio. Está más cómodo, como te contamos en 'Los ángeles de Rajoy'.

Ana Mato, a sus 51 años, es una de esas personas que sigue conservando un aspecto aniñado y cordial. No te la imaginas clavando puñales por hacerse con un puesto como el que se rumorea que desea, el de Mª Dolores de Cospedal. Si alguien le pregunta por la secretaría general, sonríe y declina la oferta. Prefiere moverse entre bambalinas a tener que soportar los focos, aduce. Y como parece que te lo cuenta tu vecina en el ascensor, te lo crees. Y eso, que ultimamente se deja ver más en actos públicos. Su aspecto ingenuo ha contribuido también a que aceptásemos con naturalidad que estaba a por uvas cuando su ex marido, el ex alcalde de Pozuelo, Jesús Sepúlveda, le regalo un Suzuki obsequio de los Gürtel. Son las ventajas que acarrea la pinta de niña buena. A lo que contribuye también que no se la oiga mucho lanzar mensajes furibundos contra sus adversarios.

El bronceado perpetuo es una de sus señas de identidad. Jurarías que vive en las Bahamas o que duerme en una cama de rayos UVA. El tono de piel monegasco le evita el maquillaje y al contrario que otros adictos al sol, no le acartona el rostro. Va a la moda que dicta el Telva, que da la casualidad que encaja con su estilo. Dicen de ella que no es una lumbrera y que está atrincherada en Génova, a la sombra del jefe. Su despacho tiene infinidad de candidatos. Y si ha logrado que no se lo quite nadie será que posee más luces de las que se le presupone. Dentro del partido carece del status de VIP del que gozan otros colegas. Cuando se celebró el último Congreso del PP en Valencia, la noche del sábado, a eso de la 1 de la madrugada y después de habernos tragado los fuegos artificiales -no es una metáfora, hubo hasta mascletá-, los dirigentes salieron escopetados en sus coches de cristales tintados. Ana Mato, sin embargo, esperaba cola junto a los últimos periodistas y un puñado de militantes para coger un taxi. Y es que la vida del político es más común de lo que cuentan en las películas.
Otros políticos con estilo propio:
El estilo de los políticos: Ramón Jáuregui

El estilo de los políticos: Mariano Rajoy
El estilo de los políticos: Ángeles González Sinde
El estilo de los políticos: Mª Dolores de Cospedal

El estilo de los políticos: José Antonio Alonso 
El estilo de los políticos: Carme Chacón
El estilo de los políticos: Betina Rodríguez Salmones
El estilo de los políticos: Joan Herrera
El estilo de los políticos: Miguel Sebastián
El estilo de los políticos: Gaspar Llamazares
El estilo de los políticos: Bibiana Aido
El estilo de los políticos: Ana Oramas
El estilo de los políticos: Celestino Corbacho
El estilo de los políticos: Esteban González Pons
El estilo de los políticos: Trinidad Jiménez
El estilo de los políticos: Cristobal Montoro
El estilo de los políticos: Mª Teresa Fernández de la Vega
El estilo de los políticos: José Luis Ayllón
El estilo de los políticos: Pepe Blanco
El estilo de los políticos: Soraya Saénz de Santamaría
El estilo de los políticos: Rosa Díez
El estilo de los políticos: Eduardo Madina
El estilo de los políticos: Josep Sánchez Llibre
El estilo de los políticos: Paco Fernández Marugan
El estilo de los políticos: Álvaro Nadal

jueves, 22 de abril de 2010

¿Quién es ese de la barba que va con Moragas?

Por Pilar Portero y Ana Cañil

(En la foto, Rajoy y Jorge Moragas -cámara en mano- durante una etapa de la pasada Vuelta Ciclista, una imagen muy comentada en el partido)

Correcto. Se trata de Rajoy. Ese es el tipo con barba del que no se separa Jorge Moragas, excepto para ir al baño y a la cama. Moragas, al que se identificaba con su sempiterna mochila y su casco de moto, es hoy por hoy uno de los hombres más poderosos del PP. Y el primer jefe de Gabinete de un presidente popular con equipo propio. Como si el mismo fuera el jefe. Atentos, su nombre suena para ministro de Exteriores. Lo dice hasta la wikipedia.

El caso Moragas da para el argumento de una novela de intriga política. Cuando el eminente 'fontanero' socialista José Enrique Serrano entregó las llaves de la Moncloa a Aznar en mayo de 1996, también le traspasó el lote que Felipe González -presidente saliente- dejó allí y en el que figuraba el entonces treintañero Moragas. Hacía un año que había entrado a trabajar en Protocolo, puesto en el que se reenganchó a las órdenes del popular Javier Zarzalejos.

Jorge, como la mayoría de políticos, es ambicioso pero camina bastante por libre dentro del partido. Se cuida de no ser relacionado con ningún grupo en concreto. Hasta ha logrado no verse implicado en las batallas por el poder en el PP catalán, aunque es diputado por Barcelona y ejerce. "Es encantador. Se muestra simpático con todo el mundo y maneja el sentido del humor, y también el sarcasmo cuando no está de acuerdo con algo", le disecciona una diputada del PP. Precisamente la ironía le permitió ser ambiguo con el líder cuando perdió las últimas elecciones en 2008. El nombramiento de Soraya Saénz de Santamaría como portavoz del grupo en el Congreso provocó algunos de sus comentarios más ácidos. Sin embargo, dos meses más tarde, antes incluso del famoso Congreso del PP de Valencia, todos los presentes pudimos comprobar como se había obrado el milagro Moragas.

Empotrado en Rajoy, se ha convertido en su hombre de confianza. "Moragas tiene a su favor haber sido una figura de poco relieve. Hasta su 'autonombramiento' como jefe de gabinete, no tenía ninguna influencia. Pero él, que es más listo que inteligente, sabe idiomas y ha sabido serle útil al jefe", explica un cercano compañero de partido. Moragas sustituyó en el puesto a Paco Villar, amigo íntimo de Rajoy, médico, diputado y tesorero del grupo en el Congreso de los Diputados, además de auténtico mentor de Soraya Sáenz de Santamaría. "Villar era la negación del jefe de Gabinete. Tiene mucha confianza con Rajoy pero exigua capacidad de análisis político. Era más un capataz que un consejero", tal y como le describe un colega de partido.

En estos dos años ha conseguido ganar terreno al equipo de confianza de Soraya. "Lasalle, que ha estado jugando el papel de asesor intelectual, suponía una amenaza para Moragas porque él no encajaba en ese perfil". Así que Moragas ha ido colmando la mayoría de las necesidades del aspirante a la presidencia del Gobierno, gracias a la ayuda de sus colaboradores. Víctor Calvo-Sotelo y Alfonso de Senillosa. El primero, hijo del que fuera presidente del Gobierno, fue subsecretario de estado de Fomento con Arias Salgado, domina el inglés y el francés -un plus muy valorado en los partidos- y es discreto, o sea que no parece una amenaza para Moragas. Alfonso de Senillosa, fundó la cadena Workcenter y está al cargo de los asuntos tecnológicos y de comunicación, un área que parecía que encajaba con el conocimiento y las inquietudes de Esteban González Pons, otro de los que ha perdido influencia.

Tacita a tacita, Moragas es ya el imprescindible. Con él, Rajoy se siente seguro. Puede hablar de fútbol hasta hartarse y en sus continuos viajes suple sus silencios con ese encanto que tan bien sabe administrar. Un detalle: en su entrada de Wikipedia, alguien ha añadido que se perfila como ministro de Asuntos Exteriores. ¿Sólo?

miércoles, 14 de abril de 2010

Ellos también querían ser como Agag

Por Ana R. Cañil y Pilar Portero
Intermediador de lujo, ejemplo perfecto de socialité, encantador y habitual de los aperitivos en los yates de los briatores de turno. El yerno de Aznar, líder de la generación de los PPpijos, se convirtió en la aspiración de buena parte de sus ex-compañeros del 'clan de Becerril', esos que languidecían esperando una oportunidad que los Gürtel les pusieron en bandeja.

(En la foto, Agag más interesado en su móvil que en la mujer de Briatore)


Era simpático, cariñoso, accesible. Los periodistas le paraban en los actos y Agag, entre tierno y cómplice, les pasaba la mano por el hombro, con una amplia sonrisa que entonces compensaba sus ojos perdidos tras unas gafas gruesas como el culo de vaso.
Era finales de los 90. Él practicamente vivía en La Moncloa -no dormía claro- y jaleaba a la niña bonita del presidente. Ya se sabía que iba a ser el yernísimo y que la llave para acceder al presidente Aznar, sin duda alguna, era Alejandro. Para lo bueno, lo regular y lo oscuro. Lo malo no tenía cabida en esa relación tan católica.
Como era de suponer, entre los 50.000 folios del caso Gürtel, el nombre del yernísimo era inevitable. Su suegra ha salido hoy a defenderle. Pero por mucho que fuentes de FAES, la fundación intelectual pepera que preside Aznar y en la que habita el núcleo duro, insistan en que Agag y su suegro están libres de pecado, ahora aparece vinculado a una empresa francesa a la que ayudó y asesoró para que se pusieran en contacto con Correa, el hombre fuerte de Gürtel.

Y es que todo los extranjero, ya sea francés, british o italiano siempre le ha dado mucho glamour a Alejandro. Esta España de los Correa y del Bigotes de su suegro estaba bien pero tenía vetada la entrada al círculo aristocrático. Los nuevos ricos, ambiente en el que su familia se movía como pez en el agua, se le quedaban pequeños. Si la gran aristocracia europea no es asequible para los advenedizos, ahí está el entorno de Flavio Briatore, su barco, su Fórmula I y sus inapreciables contactos. Vale, no presumen de un "von" en su apellido, ni un "de", ni siquiera son condes o principes de Sicilia, pero esos están caducos. A Agag le gusta el lujo vivo, el dinero fresco. Y a su mujer, Anita, a la que él moldea a su gusto, también.

(En la foto, momento cumbre del clan de Becerril. El líder espiritual con Lucía Figar, ahora consejera de comunicación y educación de Aguirre en Madrid, y con su yernísimo)

Así se creo el modelo Agag dentro del PP, que tanto daño ha hecho entre los que eran jóvenes valores y en estos tiempos de corrupción Gürtel. Agag, aquel chico del Liceo Francés tan simpático y poco atractivo, era un relumbrón al lado del líder ¿por qué no ser como Agag?
Los PPpijos le adoraban. Entonces tenían diez años y quince años menos que ahora. "Agag era la meta, el ejemplo. El cóctel que incluía carreras políticas frustradas, corrupción y delincuencia está acabando con muchos de los que se miraban en Alejandro. Convertirse en alguién como él, parecía fácil. Un tipo del montón, ni tonto ni listo, que manejaba sus influencias con una soltura tal que imitarle y triunfar daba la impresión de ser pan comido", reflexiona un veterano y solvente pepero que ha ido viviendo la evolución desde una posición privilegiada.

Revisar en estos días el libro "Los PPijos. El turno de la generación Aznar" cuando sobre la mesa se tienen abiertos los periódicos que van desgranando Gürtel día a día, resulta iluminador e ilustrativo. Basta refrescar la memoria ligeramente.

Capítulo I, dedicado al yernísimo, Il capi de tutti capi. Recuerda su relación con Alberto Cortina y la influencia en un business de armas con un jeque saudí y Antonio Oyarzabal, presidente de Santa Bárbara. El "caso urbanos", que condenó a los primos Albertos, se cargó el negocio. Por supueso, la relación de Agag con Berlusconi gracias al paso del joven por el europarlamento, o con el traficante de armas Abdul Arman al-Asir o Alfredo Caltagirone, el italiano que casi consigue frustrar la fusión Metrovacesa-Bami, daban ya una idea de cómo se las gasta el yernísimo.
Y lo letal en el medio plazo, como entusiasmaba su modelo a los colegas y amigos. Todos querían ser Agag y forrarse, además de asistir a la boda o a las fiestas de Gabana 1800, sede de fiestorros habituales y luego de su mítica despedida de soltero.


La descripción, definición y desfile de los personajes, a la vista de lo aflorado ahora, no tiene desperdicio según una crítica del libro realizada en el año 2004:
"Aznar es 'el valedor', a Mariano Rajoy se le presenta como 'la presa', a Lucía Figar como 'la mano derecha', a Carlos Aragonés como 'la conexión monclovita', a Zaplana como 'el ministro amigo', a Echániz, Ballesteros y Moreno Bonilla como 'los discípulos', a Moreno Bustos y Tarno como 'los que se alejan, a Gabriel Elorriaga y Carlos Floriano como 'los que se acercan', a Suárez Illana como 'el gran fiasco', a Tito Pajares y Jacobo Gordon como 'la conexión empresarial' y a Tomás Burgos, Sigfrido Herraez y Gerardo y Paco Camps, como 'los fundadores'.

Tendrá que pasar aún tiempo y que el sumario de la Gürtel escupa todos sus detalles, que la instrucción y el juicio lleguen a su fin -meses y más meses- para que los sociológos y politólogos teoricen sobre el daño que en el seno de la filas populares ha hecho el modelo Agag.

martes, 13 de abril de 2010

Rajoy multiorgásmico

Por Pilar Portero y Ana R.Cañil



Sus no-palabras tienen una explicación, aunque todavía no la ha dado. Puede que prefiera no hablar para que a su cara no asome ese estado de éxtasis que le envuelve desde que se ha deshecho, definitivamente, de Esperanza y Paco
Camps gracias al Gürtel y a los espías. ¿Por qué calla Rajoy? Hemos preguntado a políticos tanto del PP como del PSOE. Este es su análisis de las teorías que circulan por los medios.

Teoría de la Alharaca.
Tranquilos que no soy vuesa merced, el director de El País escribiendo una tribuna a golpe de diccionario de sinónimos vintage. Pero es que a Rajoy le encajan como un guante las palabras pelín demodé. Como alharaca o albricias. En realidad, el presidente del PP está más excitado que la primera vez que lo hizo. Por fin les llega la hora a sus rivales. "Está más animado que consternado.Se equivocan quienes le imaginan hundido", señalan fuentes populares. Ya se va consumando el sueño que acaricia desde que se destapó el Gürtel. Camps y Esperanza están out. Más el president que la presidenta, una lideresa que a consta de exigir fidelidad, está rodeada de una guardia pretoriana que daría su cargo por ella. No les deja otra alternativa.

Se han escrito tantos libros tratando de enseñar a los hombres a separar el orgasmo de la eyaculación, como titulares en la última semana explicando por qué el que puede ser el próximo presidente de España no dice ni pío sobre la corrupción. Esta teoría de la Alharaca es menos difundida, pero la más cimentada en los comentarios que el entorno de Rajoy ha ido dejando caer off the record desde que el caso de espionaje de la comunidad de Madrid y Correa estallaron en el partido. Vive en un clímax constante.


Teoría altruista

Hay quién piensa, sobre todo en el entorno del partido socialista, que Rajoy es un perroflauta oenegero. Su altruismo -estratégico claro- podría llevarle a presentar a Gallardón como candidato a las próximas generales tres o cuatro meses antes de las elecciones. Incluso dicen que es una de las razones por las cuales ZP no confirma ni desmiente su candidatura, a sabiendas de que con Gallardón enfrente tiene más posibilidades de perder que con Mariano.
La hipótesis se ha manejado en los aledaños socialistas y hasta en Ferraz. "Gallardón es su baza y va a hacer uso de ella en el momento que considere oportuno", explica un político socialista. Pero cuesta creerlo, mantiene una clásica del PP.
¡Por favor, qué estamos hablando de políticos!. Rajoy es un corredor de fondo. Algo así como el ganador de Gran Hermano, que siempre acaba siendo uno de esos que pasan desapercibidos y juegan al buenrrollismo con el resto de rivales. Su apoyo a Bárcenas y a Camps ha sido una estrategia concebida conjuntamente por la mayoría de su equipo. En algunos momentos tensos se ha roto la unanimidad, pero han seguido adelante con la dramatización. "Hemos decidido respaldar su inocencia (la de Camps y Bárcenas) y no nos vamos a rajar ahora, porque sabemos que tienen las horas contadas", me confesaba un diputado del núcleo duro el pasado mes de julio.
¿Y por qué los socialistas son los que más apuestan por esta estrambótica opción? Porque saben que Gallardón robaría votos a la izquierda y le temen tanto como a Rosa Díez, que les va a robar votos a los dos partidos.
Con lo que ha tenido que aguantar el pobre Rajoy hasta la fecha, no va a tirar la toalla así como así. ¿Os acordáis de las putadas que sus enemigos internos le prepararon unos cuantos lunes consecutivos, tras perder las últimas elecciones? Los inauguró la renuncia de María San Gil y acabó con la manifestación más surrealista que haya presenciado de votantes y militantes a las puertas de Génova pidiendo su dimisión. Y colorín colorado, le entrega las llaves de la Moncloa a Gallardón por altruismo. ¡Ja!

Teoría del agua al cuello

Ni está asustado, ni le tiemblan las piernas de miedo, ni se ha quedado sin voz de la vergüenza. Quienes piensan que no sabe cómo salir de esta es que no se han fijado en los discursos de los candidatos vencidos la noche electoral. Resulta que todos, de una u otra manera, han ganado. Que si un porcentaje mayor del electorado ha confiado en ellos o que han logrado la mayoría en Castilla-León. Siempre salen airosos de la derrota, o al menos eso pretenden hacernos creer.
Su silencio no demuestra complicidad, evidencia que se está relamiendo. Es el dulce sabor de la victoria. Y sin mover un dedo, se entiende que públicamente.

Las encuestas le siguen dando ventaja sobre el partido en el poder. La crisis económica lo hace todo, goteando día a día, sin parar, sobre Zapatero. Los sociólogos gurús -Pedro Arriola a la cabeza-que le asesoran ya descontaban el efecto Gürtel. Queda año y medio para recuperarse, pero no se creará empleo en ese año y medio.

Y además, al final, es mejor que el ruido se produzca ahora que al filo de las elecciones. Resumen: Rajoy es lo que aparenta. Siempre ha hablado poco con los suyos y fuera menos -¿no tendrá más qué decir?- y el líder está más pancho que el perro de la lotería.

viernes, 9 de abril de 2010

Cómo lograr que el dinero que mangan los corruptos vuelva al pueblo

Por Pilar Portero
Tengo la solución para acabar con la corrupción. Y no pasa por la rendición de cuentas -control exhaustivo del destino de los recursos-, ni por separar la gestión del poder político (city manager) como apuntan los sabios. La clave es que el dinero que mangan los corruptos vuelva al pueblo -del que salió- mediante un sencillo juego de lotería, controlado por la Onlae claro.

Como contribuyente cuyo dinero se ha malversado tienes derecho a un cupón de lotería. El premio gordo, quedarte con la pasta desviada que ha descubierto la operación Gürtel y que ahora mismo se multiplica en Suiza, en las islas Caimán o al abrigo de cualquier otro paraíso fiscal -pincha en este link porque la página merece la pena si te sobra capital-.

El método anticorrupción funcionaría mucho mejor que el actual, que ya está estudiadísimo que no procura resultados positivos. Los ciudadanos, que aunque no seamos del todo conscientes tenemos la última palabra cada vez que votamos, tendríamos un aliciente para perseguir y castigar la estafa asociada al poder: que te toque la lotería de disfrutar de esos millones que al final han salido de tu bolsillo.

Que es más fácil cambiar la conducta de la gente mediante el humor y la diversión, es una evidencia que no pienso perder ni un segundo en argumentar. Ha tenido que ser una ingeniosa propuesta de publicidad quién se aprovechara del recurso irónico para asociarlo a la marca y que esta te cayera bien. Y es que la idea de la lotería no es mía -que la ley Sinde caiga sobre mi- sino de Volkswagen.

Con el interesante fin de demostrar que las cosas podrían funcionar mejor y sin esfuerzo si aplicásemos el humor, crearon un web, Thefuntheory.com. A mi me parece genial, básicamente porque comparto al 100% la teoría y la práctica. A años luz de la torpe iniciativa patria de estoloarreglamosentretodos, una campaña publicitaria que por su planteamiento era la crónica de una muerte anunciada desde antes de nacer. No se puede forzar el buen rollo ni generar una antinatural participación ciudadana y menos en la red, te lo diga Buenafuente o el Dalai Lama. No cuela. En cambio, thefuntheory no engaña a nadie y propone un juego útil y divertido.



Quien quisiera podía mandar su idea para sacar resultados óptimos a las cosas más cotidianas. El ejemplo, grabado en la estación de metro Odenplan de Estocolmo, es delicioso. Para lograr que la gente que eligiera subir por las escaleras de toda la vida en lugar de las mecánicas, convirtieron los peldaños en teclas de piano. El 66% optó por hacer sonar las notas musicales.

El ganador del concurso -inspirador de la corruplotería que desarrollo en este post- propuso organizar una lotería con el fin de aumentar el respeto a los límites de velocidad. Una cámara registraría en carretera la matrícula de aquellos que no sobrepasasen la velocidad permitida, que concursarían automáticamente en un sorteo cuyo bote sería la recaudación de las multas impuestas a quienes se saltan las normas a la torera.


¿A qué es bueno?