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viernes, 28 de mayo de 2010

El estilo de los políticos: Cristobal Montoro

Por Pilar Portero
Ni pactan, ni solucionan mucho. Esta es nuestra clase política, en el sentido más literal. Alumnos desobedientes con quienes les han votado. El castigo electoral es el único idioma común que entienden. Mientras llega el momento de ponerles cara a la pared, les pasamos revista. Hoy, el portavoz de Economía y Hacienda del PP.

(Montoro posa en la sala en la que se celebra la siempre polémica comisión de Economía)

El traje y el cargo transmiten la sensación de quedarle holgados. Es como si él se hubiera encogido. Y no es una metáfora porque a pesar de que le enfoquen las cámaras, sus palabras no no pesan. Las argumentaciones económicas hace tiempo que cedieron el paso a un repertorio propio del Club de la Comedia. Montoro es el caso claro de político que habla para el corte de segundos del telediario. Pero que tampoco entra en detalles cuando se le pregunta sin focos. Y eso que le encanta charlar con los periodistas tiempo y tiempo. Tanto que logra que te impacientes y mires con envidia a cualquiera de los compañeros que está con otro diputado. Si eres mínimamente educado y te han enseñado que no hay que dejar a nadie con la palabra en la boca, lo mejor es evitarle. Ya sabes que no lograrás sacar nada jugoso y en cambio tendrás que inventarte una excusa para probar suerte con otro.

Su influencia y poder en el partido resultan más bien exiguos. De ministro de Hacienda con Aznar y amigo de Rato, a titular de economía en la oposición, tras un período de eurodiputado. Es una de las caras más conocidas, pero desempeña un papel real muy secundario. Hoy en la aprobación del Decretazo casi ni se le ha escuchado. Álvaro Nadal se ha convertido en la perla económica del PP en el Congreso, pasando por encima de Fátima Bañez -la apuesta original del equipo que se formó para las elecciones del 2008-. Quienes piensan que Montoro será ministro de Economía tras una hipotética victoria popular, se equivoca. Luis de Guindos es por ahora el hombre para esa cartera.

Símpaticón, sonriente y amante de los chistes, él sabe que su única baza es destacar metiéndole el dedo en el ojo a Elena Salgado, la vicepresidenta económica. Ahí suele triunfar, porque si algo logra es desequilibrarla con sus comentarios. "No hace falta que consulte las cifras, una ministra debería saberlas sin recurrir a papeles" es una frase que causa un efecto paralizador en su contrincante. Cualquiera que haya presenciado una reunión de la Comisión de Economía y Hacienda, ha observado el curioso impacto. Y como Montoro se infla con el eco de su voz. Da pena imaginar cuando le pinchen. El traje se va a quedar vacío.


Otros políticos con estilo propio:
El estilo de los políticos: Mª Teresa Fernández de la Vega
El estilo de los políticos: José Luis Ayllón
El estilo de los políticos: Pepe Blanco
El estilo de los políticos: Soraya Saénz de Santamaría
El estilo de los políticos: Rosa Díez
El estilo de los políticos: Eduardo Madina
El estilo de los políticos: Josep Sánchez Llibre
El estilo de los políticos: Paco Fernández Marugan
El estilo de los políticos: Álvaro Nadal

martes, 27 de abril de 2010

¿Buscas empleo? Ponte en la lista de los que esperan la llamada de Rato



Rodrigo Rato, presidente de Caja Madrid desde enero, se mueve. Y cada movimiento que hace genera un runrún inquietante entre los viejos colaboradores de sus tiempos de gloria como vicepresidente económico de los gobiernos Aznar. Decenas de gente, de diferente condición, esperan su llamada para emprender un nuevo futuro, pero solo Luis Maldonado y su supersecretaria de siempre, Teresa Arellano, más la modelo Helen Lindes -con contrato temporal- han sido fichados.De Guindos fue capaz de unir a las "viejas" glorias. Unas más que otras.

Por Ana R. Cañil


También despierta la ilusión en sus nuevos conocidos, los que llegaron a él tras su paso por el FMI o en el corto período que ha estado en Critería (la Caixa) o asesorando al Santander. Corren tiempos muy duros y conviene estar cerca de la que será la fusión -más o menos grande- que en su día Rato pilotará al frente de Caja Madrid.
Muchos son los que se mueren por volver a trabajar con el "hombre de más carisma del PP" . No sólo por su persona -humor, dotes de mando, proyección internacional, etc. etc.- sino porque Caja Madrid, aunque menos lucida en los últimos tiempos, es un valor seguro.
Y Rato se mueve intensamente desde que estalló la primavera. Lo mismo se presta a la presentación del libro de Luis de Guindós con Aznar y Rajoy , que se convierte en pieza clave para que Fainé, presidente de la Caixa, sea sucesor de Quintás al frente de la CECA ; que se marcha a Euskadi y se marca una intervención centrista en apoyo de Antonio Basagoiti y quita dramatismo a la situación económica.

Los nervios de los que esperan

Ante tanta movilidad, los que esperan a Mr. Rato cada día están más inquietos. Pero ¿quienes son esos que se comen las uñas y sufren una taquicardía cuando el móvil lleva número oculto?.
Entre los famosillos de la economía y la política se citan :
A Luis De Guindós, el ex secretario de Estado de Economía de Rato, que acaba de dejar Price a medias. Si, mediante una fórmula un tanto alambicada, que le permite seguir jugando un papel importante y discreto para el PP de Rajoy cuando Montoro se bloquea. De Guindós ha pactado puntos de acuerdo económico entre el PP y la ministra Salgado, pero además, esta siempre a la espera de echar una mano a Rato.
Luis De Guindós es, sin duda, la alternativa más solida del PP -además del propio Rato- si un día Rajoy ganara las elecciones. Y si no, siempre podrá trabajar con su antiguo jefe en esa gran fusión que tendrá que hacer, además de en la limpieza de Caja Madrid, que no está en su mejor momento.
Pero no todos los que esperan tienen un futuro tan prometedor como el de Luis de Guindós. Tenemos a Juan Costa, ex secretario de Estado de Hacienda también con Rato. Costa anda por la vida con una cara de perrillo apaleado desde que su hermano cayó en desgracia con la trama Gürtel. Estos días presenta su libro no solo en Madrid con Rato, sino por toda España como un "Al Gore español". Hace meses que tenía que haberle caído la oferta de Rato.

Un tercer hombre que confía en Rato para su futuro es Juan José Güemes. Según varias fuentes populares, el fugado ex consejero de Sanidad de Esperanza Aguirre confía en que su antiguo jefe y mentor, don Rodrigo, le fiche para algún cargo en Caja Madrid, lugar donde tantas cosas hay que hacer.

Quedan nombres de más relumbrón, que tienen su futuro amortizado, pero cuentan con experiencia. Ese sería el caso de Manuel Pizarro, el expresidente de Endesa y exdiputado del PP de Rajoy -aquel que fue gran fichaje del PP para la economía y luego le dejaron aparcado y plantado como una seta- a quién casi con seguridad, y si sus asuntos familiares se lo permiten, no le importaría sentarse en el consejo de la caja algún día y echar una mano a Rato, ahora que no esta Blesa.
Pero más larga aún es la de los segundones y aspirantes a los departamentos de comunicación, tanto en la caja como en la Fundación de la entidad. Nos guardamos los nombres por respeto a los colegas, que todo el mundo tiene derecho a aspirar y salir del paro o cambiar de curre.
Y mientras, el presidente de Caja Madrid sólo ha realizado tres movimientos rotundos. Uno, fichar a Luis Maldonado como director de gabinete, un hombre fiel que ya estuvo con él en el FMI; y dos, fichar a la modelo Helen Lindes para la campaña de publicidad de la caja. Eso sí, temporalmente. Y tres, llevarse a Teresa Arellano, supersecretaria de toda la vida.
Perdón, y dejar en el consejo a José Manuel Rodríguez Norniella, un clásico de Rato que asombra al personal.

jueves, 11 de marzo de 2010

A la elefanta Espe le quedan cacharros que romper y callos que pisar en el PP

Espe no quiere nadie detrás que le robe primer plano.

El entorno de Rajoy está cabreado otra vez con Esperanza Aguirre. La llamada a la "rebelión" contra el IVA y la opereta de los toros en plan cultural solo demuestran que la presidenta de Madrid está en campaña electoral y dispuesta a machacar a un Mariano que no remonta, pese a los pésimos momentos de Zapatero. Ayer fue el colmo, otro día en el que Espe chupo cámara.

Por Ana R. Cañil




Esperanza está feliz cuál elefanta en cacharrería. Ve que le quedan cacharros por romper y callos que pisar dentro de su partido. Ella es lo primero, por encima del bien y del mal. Sobre todo, si los callos están en los pies de las mujeres del PP y de Mariano Rajoy.
Por eso, los populares del Congreso tienen un cabreo que no se aguantan con la presidenta madrileña. Justo ayer, cuando Soraya ya tenía bien cogida por los ovarios a la vicepresidenta Elena Salgado con el tema de la subida del IVA en julio -un despropósito de septiembre del que el Gobierno no sabe ahora como salir- cuando Cristóbal Montoro, Alvaro Nadal, Luis Ayllón y Soraya Saénz de Santamaría lanzaban la estrategia de convertir el IVA en arma letal, Aguirre les pasaba como un bólido y les arruinaba la fiesta.
Sólo una hora después del enfrentamiento Salgado-Soraya en el congreso, la presidenta de la Comunidad se marcó la llamada rebelión contra el IVA. Sin encomendarse a nadie.
Resultado: Espe chupó cámara todo el día, robó plano a Soraya y a Rajoy, que se esforzaron por sacar la jornada adelante en el Congreso, pese a la liberación de Alicia Gámez
que lo comía todo informativamente.

Del ronzal


Hoy mismo, Esperanza ha seguido arrastrando. Al mismísimo Cristóbal Montoro le ha llevado del ronzal, obligándole a sumarse a un carro -el de la rebelión contra un impuesto- que le pone los pelos de punta, como a cualquier ex ministro de Hacienda, que sabe que la insumisión fiscal es un delito. Pero vaya usted a explicarse. En el programa de Susana Griso, Espejo Público, Montoro se ha esforzado por cambiar el término "rebelión"por "estrategia" y aclarar que no se trata de no pagar impuestos, si no de protestar contra esa subida. Pero todo al rebufo de Aguirre.
"Ella (Espe) es insaciable -explicaba una fuente cercana al PP- y no puede soportar que chicas como Soraya le quiten el papelón. Esperanza está en campaña, pero no contra Zapatero, sino contra Rajoy".
Con tacón o sin tacón, la cuestión es pisar fuerte.


Otra fuente popular ha reconocido lo que públicamente no pueden decir: "Sigue mirando las encuestas, avariciosa, y ve que el partido saca 6 o 7 puntos al PSOE, pero que Mariano no se despega de Zapatero ni en los peores momentos. Y lo aprovecha".
La pelea contra el IVA, como la de declarar los toros bien cultural de la semana pasada, sin atender al daño que hace el PP en Catalunya, son la muestra de que "la lealtad de Esperanza para con Mariano son solo palabras" remacha un profesional muy cercano a Rajoy.

viernes, 26 de febrero de 2010

Ocaña, el rehén de Zapatero y la UE

Por Ana R Cañil

Carlos Ocaña, el número dos de Economía al que su jefa ha dejado con el trasero al aire, es serio, prudente, solvente y una gota malaya, pese a su apariencia de funcionario gris. Que también lo es. Ha tenido el honor de ser desmentido oficialmente por su propio ministerio en una nota dictada desde La Moncloa y que Elena Salgado se ha tragado de manos de De la Vega. Puestas así las cosas ¿por qué no se va hoy mismo Ocaña, cuando van relevos de secretarios de Estado al Consejo de Ministros? Porque no le dejan. Ha vuelto a intentar dimitir, pero el interés nacional y la presidencia española en Bruselas le han convertido en rehén de ZP, de una silla que él dejaría hoy mismo.

Sale una de la burbuja del hospital con sus ligamentos nuevos , dolorida y aterrada. ¡Dios mío, la de informaciones que me habré perdido! Seguro que me he quedado descolgada estos días, precisamente ahora, cuando soy una autónoma parada. ¡Qué desastre! Encima, en vez de la prometida rodilla a lo Sharon Stone salgo con una pata de elefante.
Basta media hora frente al ordenador para comprobar que nada o muy poco ha cambiado. Salvo las nuevas desgracias en Afganistán que ya a nadie le importan -¿qué fue de Haití?- me encuentro con la enésima metedura de pata del Gobierno Zapatero , incapaz de pactar ni consigo mismo. Esta vez, otra vez, el chivo expiatorio ha sido Carlos Ocaña, el secretario de Estado de Hacienda, el único superviviente del equipo de Solbes que queda en primera línea.
Ocaña, que para quienes no le conocen da una aparente sensación de pusilánime y tragatodo, pero que para sus amigos es un tipo perseverante, que conoce bien su trabajo -"lo más solvente que queda en Economía" ratifica un ex ministro no económico- se tiró el pasado miércoles a la piscina, sugiriendo que para reducir el déficit podría renegociarse a la baja el pacto salarial sellado con los funcionarios que el pasado otoño María Teresa Fernández de la Vega cerró con lo sindicatos. El compromiso era una subida salarial del 0,3%. Ocaña se tiró a la piscina tras tres preguntas de los periodistas sobre el mismo asunto, y porque el tema estaba encima de la mesa en su Ministerio. Elena Salgado lo sabía.
Sí, tres, los tres vicepresidente del Gobierno -Chaves, De la Vega y Salgado- salieron en tromba a rectificar al alto funcinario, además de la histórica nota de desmentido. Pero De la Vega, quemada con esto de no estar en la comisión negociadora del Pacto, se cabreó y puso sus cartas y algo más sobre la mesa: "José Luis (ZP), si Elena no desmiente ese asunto, aquí se arma" dicen que le espetó el mismo miércoles De la Vega a Zapatero, dispuesta a no pasar por una humillación más.
Y ZP, colgado de la UE, obligó a bajarse la falda a Elena Salgado. Quién a su vez, dejo con el trasero al aire a su número dos, Carlos Ocaña. Una lástima que ninguno de ellos sean Clooney o Angelina Jolie.
"Uno abre la prensa esta mañana y se lleva las manos a la cabeza. Es tremenda la sensación de debilidad institucional. Montoro sale cachondeándose de la comisión para el pacto, una vergüenza y él, un gallo fuera y un bobo dentro de las conversaciones. Y los tres vicepresidentes se dedican a machacar a uno de los suyos, mientras seguimos esperando la nada" explica un ex secretario de Estado del Gobierno ZP.
Y mientras, el honor de Ocaña, al que sus amigos intentan sosegar y reanimar. "Carlos, haz lo que quieras, pero no puedes abrir un agujero así ahora" le dicen unos. Otros, como su antiguo ex jefe, Pedro Solbes, el amante de Europa, le recomiendan que se enfríe. Pero nadie sabe cuanto tiempo más aguantará este tipo soso, buena persona, conocedor de su oficio y de las cifras, en un Gobierno desmadrado. Si sale de este fin de semana ¿aguantará hasta junio? Entre sus amistades, economistas, colegas y altos cargos, ya se han abierto las apuestas. Pero hay algo que Salgado y ZP no han valorado, dice otro de los cercanos a Ocaña. Un funcionario de bien puede estar entregado al Estado, pero su prestigio y su credibilidad son su mejor activo. El activo del número dos de Salgado lo están destruyendo sus jefes.