lunes, 7 de junio de 2010

Peregrinar, la última moda en marketing para la crisis

Por Pilar Portero
El Corte Inglés acaba de inaugurar sección para el peregrino y hasta Aquarius ha rodado un anuncio con homeless haciendo el Camino de Santiago. Partiendo solo de estos dos datos ¿Es o no es un negocio la peregrinación a uno de los lugares sagrados de la religión cristiana? Igual piensas que te has salvado del borreguismo y de la moda, pero no cantes victoria porque seguro que te acabas dejando seducir por el márketing de masas.

(La sección peregrino en el El Corte Inglés de Valladolid)

Confieso que tengo cierta aversión al Camino por dos motivos. 1º) En 1993, Año Xacobeo - cuando el 25 de julio, festividad de Santiago Apostol, coincide en domingo- me cayó la tarea de escribirme yo solita un especial en fascículos sobre tan insigne acontecimiento en la revista en la que trabajaba. Como era joven y sobrada, decidí embarcarme en una obra magna en la que no faltaba el análisis económico de las provincias que atravesaba entre otras ocurrencias. Imagina hasta dónde acabé. 2º) Paso mis vacaciones de verano en esa tierra original, divertida, ácida e intrincada que es Galicia. Y claro, lo que menos deseas de este mundo es que millones de peregrinos te jodan el disfrute de uno de los pueblos menos turísticos de España.

Así que cuando hoy me han dado un catálogo en El Corte Inglés que reza 'Equípate para el Camino de Santiago' en el que tratan de venderte desde un GPS a calzoncillos con capacidad para evacuar el sudor pasando por un reloj de lo más atómico que incluye altímetro, cálculo vertical, barómetro con evolución meteorológica y brújula electrónica por sólo 189 euros, me ha salido un sarpullido. Nada de calabaza para el agua, ni concha de vieira, ni sombrero de ala ancha. Si Santiago, el primer apóstol martir, pudiera comprobar el milagro que el camino hasta su tumba -eso si que es un acto de fe porque no hay historiador que pueda constatar que está realmente enterrado en la catedral de Compostela- ha obrado en el turismo patrio puede que se felicitara.
(Hasta un anillo vibrador se puede comprar en esta máquina situada en un area de descanso del peregrino. Me la envía Paula Carrión desde el Camino)

A mi, sin embargo, se me revuelven un pelín las tripas por un lado y se me desata la risa por otro. ¿Dónde queda el esfuerzo, la superación, la espiritualidad y todas esas virtudes tan inmateriales intrínsecas a una aventura como ha sido tradicionalmente este periplo? Es la monda, lo caprichosas que son las tendencias. Ahora lo que mola no es un todo incluido en una playa de Tahilandia sino coleccionar ampollas y polvo en durante los 100 km mínimos exigidos para lograr el certificado de peregrino. Márketing aplicado a la crisis, que lo mismo sirve para un parado que para un señorito andaluz o para un intelectual en busca de inspiración. Leo en un foro de Eroski: "Alguien puede decirme que día de la semana lo inicia menos gente? Es que preferiría evitar el mogollón". Pues lo vas a tener complicado.

Vuelve a recorrerme un nosequé cuando escucho de rebote a una pija estupendísima narrar sus fines de semana a caballo recorriendo las distintas etapas del Camino -con una cohorte de empleados que velan por los equinos mientras su grupo cena a lo grande y lo pasa bomba-, o cuando veo que se puede peregrinar de forma virtual por el camino francés. La inquietud no se debe al misticismo, es la perversión de algo auténtico lo que me subleva. No hay límites cuando se trata de comercializar, ni rincones íntimos que salvaguardar. Me río de quienes aducen que el Camino es una ocasión para encontrarse con ellos mismos, y con los otros 10 millones de almas que se esperan en Galicia este año también.

Lo que debe ser es una oportunidad espectacular para divertirse. Algo así como el Rocio pero en versión norteña. Encima sirve para todo. ¿Qué quieres trabajar con la plantilla aspectos como la unión, la competitividad y otros contradictorios valores con los que los directivos gustan motivar? Pues pones al personal a hacer el Camino. Los empleados de Coca Cola han regresado hace unos días. Quizá porque se creyeron demasiado su anuncio de Aquarius y necesitaban esclarecer si existen ovnis o no. Una duda que le queda a cualquiera que lo haya visto.



Si hiciera promesas, a lo cual me resisto por principio, firmaría ante notario que jamás de los jamases nadie me verá en el arcén de una carretera comarcal jugándome la vida. Pero estoy abierta a sugerencias. Igual mañana Zapatero decide convocar a la prensa en la subida a O Cebreiro para anunciar el cambio de Gobierno. Ya sabemos todos lo que le gustan al presi las sorpresas. Claro, que iría. Disfrazada de peregrina fashion, eso si.

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