martes, 1 de junio de 2010

Dos años ya de crisis ¿Deberíamos follar más?

Por Pilar Portero
No disimules. Seguro que en estos dos años de crisis te has planteado si a todos les pasa lo mismo que a ti. ¿Lo haces más o menos?


2012:A follar a follar que el mundo se va a acabar. No te molestes en montar este grupo en Facebook porque ya está creado. Cómo sugerencia te ofrecemos 'Salvemos al 'griego', en lugar de a Grecia'.
¿Cómo se comportan históricamente los humanos cuando la incertidumbre les azota, en forma de guerras, pestes o dramas económicos? Pues plantan cara al inevitable sufrimiento entregándose al placer inmediato dado que mañana se ignora lo que puede pasar. Ya sabes que estamos al borde del precipicio. Otra agencia de rating nos ha vuelto a bajar la calificación del reino de España y ni Zapatero ni Rajoy parecen tener soluciones para salir de esta. La reforma laboral se hará por decreto y las inversiones extranjeras tensan la cuerda con nuestro país haciéndose las estrechas.

Desde que quebró Lehman Brothers he ido preguntando a algún que otro sexólogo, psicólogo y médico de familia sobre la influencia de la crisis sobre las ganas de follar. La mayoría coinciden en que el INEM baja la libido a los parados y que "la población en general, no es todavía consciente de que está en una situación tan límite como para entregarse al sexo", tal y como me ha vuelto a asegurar el psiquiatra y sexólogo Juan José Borrás del Instituto Espill. A mis expertos el tema les resulta interesante -pueden que sólo lo digan para no desilusionarme- pero consideran que todavía no disponen de datos que avalen mis reflexiones. Me animan a que si logro armar el tema, o lo hace otro, envíe la tesis al Congreso Latinoamericano de Sexología que este año se celebra en Alicante.

El punto de partida es bien sencillo. Nos enfrentamos a un gigante sin rostro de nombre La Mayor Crisis Económica de la Historia y de apellidos Que Te Está Jodiendo. En sólo dos añitos se ha cargado el estado del bienestar -un término muerto y enterrado en la actualidad-. Tú, o te has quedado en paro o lo estarás en breve. Has reducido los gastos a la mínima por si acaso. Y para rematar, también te estás ahorrando los polvos porque parece que el ambiente no acompaña. Así que fabricas cada vez menos endorfinas, esos opioides naturales que generan optimismo. Estás aletargado y lo mismo te da un 'tijeretazo' que doscientos. ¿Para qué te hinchas de antidepresivos pudiendo solucionarlo entre las sábanas? Calcula que estamos en un estado bastante excepcional política y económicamente, con una sociedad anestesiada. Eres cómplice sin ni tan siquiera quererlo. Si no te bastan estos argumentos, busca los tuyos.

Cuando empezó la debacle en diversos medios de comunicación escribieron sobre la conexión sexo-crisis. Guardian, Slate, o Telegraph, entre otros muchos, trataron sobre la adicción al sexo o sobre la conversión en terapeutas de las prostitutas de Wall Street, ya que en lugar de celebrar éxitos tenían que manejar los fracasos de sus clientes. En realidad, mis colegas anglófonos tampoco tienen una respuesta claro. A ti y a mi nos dejan en el limbo. Nadie se ha molestado en analizarnos. Ni en desatar un deseo sexual intrínseco a las grandes crisis mucho más letal que un millón de huelgas generales.

Pero mis psicólogos habituales concluyen que ante la duda, folles. Igual eres de los que les da un poco de pereza pero ya verás como engancha y desarrolla la imaginación. Además la crisis va para largo hasta el ¿2016? Ya estás quitándote la ropa. Y no me vengas que no tienes con quien. ¿No te has enterado que el iPad sirve para todo?

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