lunes, 28 de junio de 2010

Manuel Marín rompedor: ¡quiere que su retrato del Congreso sea una foto!

Por Pilar Portero
Esto si que es transgresor. Un síntoma de cambio. Desde hace 100 años los presidentes del Congreso al dejar su cargo, encargan un retrato que cuelga en la Galería de Presidentes. Sorolla, Madrazo, Julio Romero de Torres, Rafael Canogar, Pérez Torrens o Macarrón, son algunos de los artistas que los firman. Pero Manuel Marín -a la izda-, el último ex presidente, está dispuesto a modernizar la tradición y va a pedir a la excepcional fotografa Cristina García Rodero que le inmortalice. Si ella no se niega, claro.

Todavía no han tenido tiempo de cerrar el acuerdo -igual aun no la ha podido llamar- pero Manuel Marín tiene claras dos cosas. Quiere que el retrato sea fotográfico y ya tiene pensado el nombre del autor. La tremenda fotógrafa Cristina García Rodero -a la izda Candleman, una foto suya- es su elección. ¿Por qué precisamente ella? El predecesor de Bono, el socialista que puso orden en ese circo de diputados desde abril de 2004 a enero de 2008, ha estado barajando a otros enormes fotógrafos pero la capacidad para captar la esencia y crear iconos que posee García Rodero le ha hecho rendirse ante su trabajo.

El único inconveniente es que este número uno mundial de la fotografía, una de las estrellas de la reputada agencia Magnum, no suele hacer retratos. Las realidades que congela y desnuda dejando el alma al descubierto no tienen nada que ver con el encargo de Marín . La fuerza, la pasión y el fervor con que dispara sobre cotidianidades tan asumidas como las tradiciones, las fiestas, los ritos, han creado un sello. El suyo. Inconfundible y revelador.
(En la imagen, Castelar por Sorolla)
El auténtico reto para Marín es convencer a Cristina García Rodero de que le convierta en objeto de deseo. Ni tan siquiera la tentadora posibilidad de ser la primera fotografa en romper con el retrato pictórico pesaría sobremanera en una mujer que no necesita portadas ni publicidad para ser considerada un referente.
(En la foto, autoretrato de García Alix)
La fotografía está de moda. No hay más que haberse paseado los últimos años por ARCO para comprobarlo. O haber tenido la suerte, como yo, de poder hacerte con una carpeta con cinco fotos de Masats hace seis o siete años y que te costara menos de lo que hoy vale una sóla foto a través de su galería. Marín está al corriente de esa tendencia y también sabe que el precio que se han pagado por alguno de los retrato de sus antecesores resultaría publicamente inaceptable. En el Congreso me explican que no hay un límite. Simplemente el ex presidente presenta un presupuesto y la Cámara lo aprueba o no. Lo habitual es que el presidente saliente tengo listo su retrato hacía la mitad de la legislatura siguiente aunque no existe ninguna norma al respecto. Así que Marín ya se está retrasando.

El coqueto y siempre acicalado socialista, en caso de acabar logrando colgar su foto, pasará a la historia de ese pequeño universo que encierra el Congreso de los Diputados como un hombre moderno, el que provocó un salto, la evolución del oleo al papel fotográfico. Competir con nombres como Sorolla, que retrató a prohombres tan célebres como Castelar, Canalejas o Sagasta, Madrazo autor de los cuadros de Cánovas del Castillo o a Salmerón, o Julio Romero de Torres, un figura para José Sánchez Guerra, es complicado. Los contemporáneos tampoco están al alcance de la crisis. Landelino Lavilla por Macarrón (en la imagen de la derecha), Peces Barba a manos de Canogar, Felix Pons de Pérez Torrens, Trillo firmado por Cristobal Toral o Luisa Fernánda Rudí de Hernán Cortés... Desde el primer retrato del presidente de las Cortes Constituyentes de 1810, Juan Ramón Lázaro de Dou por Antonio Benlliure, hasta el que todos estamos ya esperando de Manuel Marín, han pasado 100 años de nada. Tiene su gracia asistir a un cambio de rumbo aunque sea tan anecdótico como este.

PD: Querido manuel Marín te sugerimos otros nombres en caso de que Cristina te de calabazas. Cada uno es de su padre y de su madre pero todos son grandes retratistas, y algunos incluso amigos. Ahí van: Alberto García Alix, Ramón Masats, Alberto Schommer, Richy Davila, Sofía Moro, Castro Prieto...

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