martes, 1 de diciembre de 2009

Zapatero, mañana candidato al Nobel de Economía


Por Ana R. Cañil
Hace unas semanas, poco más de media docena de economistas se sentaron a cenar con Zapatero en La Moncloa. Es algo habitual. Los invita el director de la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno, Javier Vallés.
Angel Laborda, Emilio Ontiveros, Juan José Toribio o Jose Carlos Diez -el joven y optimista alto cargo de Intermoney- eran algunos de los asistentes. Destacaban las ausencias del director del Servicio de Estudios del BBVA, José Luis Escrivá o de uno de los principales socios de AFI, Jose Antonio Herce. Aunque la selección responde a criterios aleatorios, más bien vinculados a los temas a abordar y el momento, la verdad es que el presidente se reserva el privilegio de incluir a unos u otros en la lista. Un sistema que, bien administrado, pasa a ser efectivo cuando te borran de la próxima cena. A no ser que suceda por causa mayor, que el invitado no pueda.

En ese caso, la cena tenía lugar unas semanas antes de que se aprobara el PES (Plan de Economía Sostenible) y los asistentes, todos prudentes y mudos si se les pregunta por la cena, salieron perplejos.

Alguno acabó confundido y con la seguridad de que el rumor-broma de que Leire Pajín y Bibiana Aído, fans del Zapatero líder de la galaxia de Obama -los dos mejores mandatarios del planeta- van a presionar para que alguien presente al presidente español como candidato al Nobel de Economía, pueda convertirse en realidad. Ya se sabe, el ego es un caballo desbocado en determinados líderes.

Zapatero se escuchó a sí mismo más que a los profesores convocados. Dejo entrever lo que puede ser el golpe de mañana o de finales de este año, que en el último trimestre de 2009, el PIB español dejara de ser negativo, una o dos o tres décimas por debajo de cero y no hará falta esperar al primer o segundo trimestre del 2010.

¿Y el paro, el drama nacional? Ni una palabra de reforma del mercado laboral, aunque sí de cajas y ajuste del sector. El más osado, dicen, fue el pizpireto José Carlos Diez, por su optimismo, que jaleaba el buen humor y las ocurrencias del presidente, quien al parecer ha intentado aprender en que consiste el PIB desestructurado, como la cocina de El Bulli.

Muestra de que el presidente considera que domina la economía, esa asignatura que Jordi Sevilla quiso enseñarle en dos tardes y le costo el titulo de ministro, el presidente acudió a La Sexta para hablar de economía sin complejos y ya ha pedido a CNN+ medirse con Toribio y Ontiveros, que semanalmente mantienen un debate económico. ¿Quien da más?

A la vista de estos pequeños detalles ¿quien duda de qué mañana ZP no se descolgara con alguna medida estrella? Por ejemplo, el impuesto ecológico o algún guiño más a la negociación colectiva, con tal de que Gerardo Díaz Ferrán desbloquee el proceso.

Claro que ese desbloqueo ha pasado también a depender de otros intereses, lejanos a los de los trabajadores españoles. Menos a los de las empresas de Díaz Ferrán. Por cierto ¿sabe alguien en que quedaron las conversaciones de la presidenta de la Vega cuando fue a Buenos Aires (y se perdió el clímax del secuestro del Alakrana) y abordó con la cúpula de Aerolíneas Argentinas los problemas de Díaz Ferrán?

Bueno, no perdamos el hilo. De vuelta a las clases económicas de ZP y a los conejos de la chistera de mañana, más vale sonreír cuando se extiende el malhadado rumor de que Leire Pajín y Bibiana Aído no ven mal que alguien presente la candidatura de Zapatero a próximo Nobel de Economía. No es coña. Por menos, ¿no le han dado al otro líder Obama el de la Paz? Todo queda entre iguales.

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