miércoles, 16 de diciembre de 2009

Las hidráulicas Trini y Elena no podrán con los pitillos del Congreso



Por Ana R. Cañil

La Ley que prepara Sanidad solo afectará a dos ministras (Espinosa y Bibiana, que fuman poco y a escondidas) porque Corbacho jura que lo deja el mes que viene.


Son poco más de las once de la mañana y nieva sobre Madrid. Los termómetros marcan más de un grado sobre cero -en algunos aparece el -1º- pero en el patio del Congreso de los Diputados, ya sea por el ruido de las obras de Gallardón ya sea por el humo de la contaminación, la temperatura es secundaria.
O eso es lo que piensan la media docena de señorías y algún ministro que, cual chimeneas, soplan el humo de sus pitillos, al tiempo que mantienen una especie de baile soseras, machacando el suelo con los pies, como si no terminaran de arrancarse el frío. A ratos, el grupo lo forman el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, acompañado de algunos diputados socialistas, como Juan Barranco y plumillas que aprovechan el cigarro de después del café para sacarle alguna información al ministro.
"Ministro, con el frío que hace ¿cómo se atreve a darle al cigarro? ¡Qué vicio!" le comentamos, dispuestas a enhebrar charleta. Por si nos descubre algo sobre negociación colectiva, acuerdos en la reunión de la semana que viene entre patronal y sindicatos o la reforma con el contrato alemán que los agentes sociales han descubierto ahora, cuando los parados superan ya los cuatro millones.
Pero Corbacho prefiere no detenerse mucho en la reforma y la negociación. "Por el tabaco preguntame al mes que viene. Lo dejo" ¡Ande ya! "Que sí, que lo dejo". Pero no porque lo impongan Trini (la titular de Sanidad) o la militante Elena Salgado. Ni mucho menos. Es porque Corbacho está convencido de que es muy malo para la salud y la economía. Veremos que ocurre al mes que viene.

Pocos fumadores

Lo cierto es que en el Consejo de Ministros quedan ya muy pocos fumadores. Reconocidos, Corbacho. En paréntesis, Elena Espinosa, la titular de Agricultura, que lo intenta dejar de vez en cuando. Pero el estrés de Bruselas, de los lecheros y de los agricultores que le llenan las carreteras de hortalizas o de litros de leche, arrojados con más que mala milk, la tiene un poco atacada. Y Copenhague, que estos días no le da respiro. Como si pintaramos algo.
Sea como fuere, Espinosa cada vez fuma menos o eso inenta. Y hoy no estaba en las puertas del edificio viejo, congelándose. Al menos no la hemos pillado.
El tercer ministro que intenta dejarlo es Bibiana Aído. La verdad, en una joven con la cartera de Igualdad bajo el brazo no queda muy ejemplar. Pero no sabemos si "Bibi" para sus íntimos echa algún pito de vez en cuando. El caso es que hoy tampoco estaba fuera ni dentro del Congreso.
Era una mañana heladora pero sosa, y la puerta no estaba de lo más concurrida. Se echaba de menos a Luis Ayllón (el segundo de Soraya y tercero de Rajoy, otro impenitente fumador) e incluso al puro de Rajoy, que a veces no soporta llegar hasta la comida y lo enciende al salir, camino del almuerzo. Vale, en ocasiones contadas.
Había que tener muchas ganas, como las de Juan Barranco, a quien ni las malas caras de Salgado (que hoy no paseaba) ni las anunciadas amenazas de "Trini"-que ultima la reforma para prohibir el tabaco en todo lugar público cerrado- le acoquinan. "Señor diputado ¿es qué a usted no le intimidan esas dos señoras tan serias del Gobierno?" preguntamos al experimentado ex senador, ex alcalde y ahora diputado. "A mí, esas dos señoras tan hidráulicas me dan igual mientras yo fume en la calle. Y en ella estoy". Damos fe de que la calle se la patea, antes y después de entrar a la sesión europea que tiene anestesiada hasta a la banca más agresiva del PP, pese a los esfuerzos de Zapatero y Rajoy.
Pasan de las doce de una mañana abúlica y en la puerta solo hace de chimenea Eduardo Madina, que fuma extasiado y para echar el humo, inclina la cabeza hacía atrás. Quizá busca los copos de nieve que ya han dejado de caer o se pregunta que le van a traer los Reyes Magos este año.

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