miércoles, 27 de octubre de 2010

La segunda vez de Rajoy con su iPad y la candorosa excitación del ministro de Trabajo

Por Ana R.Cañil y Pilar Portero
Bullicio, felicitaciones, abrazos y más abrazos. Sobre todo para Jáuregui, y un poco menos para Rosa Aguilar -prometiendo cafés a los periodistas-. Lo más excitante, mirar la sesión a través de los ojos sorprendidos e inquietos de Valeriano Gómez y descubrir al anacrónico Rajoy enganchado al iPad.
No me lo podía creer. El líder pepero sostiene el iPad entre las manos
El iPad del presidente del PP
La letra aumentada y las cifras bien hermosas han facilitado la réplica de Rajoy a Zapatero hoy en la sesión de control de los miércoles. Mariano, me dicen sus colaboradores más cercanos, lo tiene desde hace tres meses y no se despega del cacharrito de moda. "Yo viajé el otro día con él en avión y no lo cerró en todo el trayecto" me apunta una asesora. "Es la segunda vez que lo usa en el hemiciclo. El martes de la semana pasada durante el debate de Prepuestos lo tenía en el escaño pero menos visible. Hoy, es verdad, que lo ha mostrado bastante", concreta José Luis Ayllón. A otro diputado le comento lo poco que se ve a Moragas -inseparable sombra de Rajoy en los últimos tiempos-, y con sorna replica, "es que como el jefe tiene iPad ya no necesita agenda". ¿Para qué lo usa?, insisto. "Para todo. Para leer, para consultar sus obligaciones y citas, para ver los periódicos... para escribir lo que se le ocurre. Mil cosas".

La sesión a través de los ojos ávidos y candorosos de Valeriano Gómez
Con la expectación de un niño que va por primera vez al circo ha seguido el ministro de Trabajo la sesión. El único realmente nuevo en el hemiciclo, ya que Rosa Aguilar, Leire Pajín y Ramón Jáuregui habían sido diputados, aplaudía a destiempo a Zapatero porque nadie le había explicado que hoy tocaba jalear a Rubalcaba. Miraba estupefacto los ataques que los peperos lanzaban al vicepresidente primero y ministro del Interior. Se reía con las respuestas de Rubalcaba. Escuchaba atento los consejos de Pepe Blanco y recibía ilusionado los cariñosos saludos de bienvenida. En los corrillos, la mayoría se quitaba el sombrero ante un ministro que sabe mejor que nadie de qué va esto del empleo.

El abrazo de Llamazares a Rosa Aguilar
Ella estaba sentada en su sillón azul de ministra. El tenía que pasar por delante para subir hasta su escaño. Llamazares se ha acercado y Aguilar le ha cogido por los hombros abrazándole. El diputado de IU buscaba el gesto público. Demostrar que no hay malos rollos ni rencores entre la ex militante de IU que abandonó el partido y la alcaldía de Córdoba para ascender en los gobiernos del PSOE, primero en la Junta de Andalucía y ahora con Zapatero. Entonces, él la acusó de 'desleal'.

Apuntes, disparen, fuego...y a Rubalcaba le rebota la munición
'Más de lo mismo y por los mismos del pasado'. Soraya tenía examen de los duros. Y nadie como ella para aprenderse la lección. Demasiado sabida, tanto que no estaba preparada para el desdén del vicepresidente primero al que no ha dudado en echar en cara que ya es hora de dejar de explicarse mejor y ponerse a gobernar.
Por si no bastaba con Soraya, el PP disponía de munición extra. Gil Lázaro y Rafa Hernándo han urgado en el pasado, en el felipismo, en el caso Faisán... y se lo han puesto fácil a Rubalcaba quién ha insistido en la vileza de tener que atacar a las fuerzas de seguridad del Estado para tratar de minar al Gobierno. La más acertada, Elena Salgado, que ha recordado que Soraya se sabe defender solita a todos los presentes.

Joan Herrera, no te vayas por favor
¿Cuál es la orientación política del nuevo Gobierno? ha sido su última pregunta antes de irse a Cataluña.
Rubalcaba le ha contesta hipercariñoso y Bono ha provocado la risa de la Cámara con un "que le vaya bien, señor Herrera". Una pena. Porque es un político interesante y solvente, que controla el juego político y se mueve con elegancia y resultados. Sólo me consuela la alegría de ver a Jáuregui ufano y triunfal rodeado del cariño de periodistas y diputados. Ya le he dado un abrazo y ha posado para el próximo Estilo de los políticos.

Nota de agradecimiento: A mi fotógrafo favorito, al que no puedo firmar la foto de Rajoy por razones laborales, y que no sólo me la presta sino que encima se disculpa porque debería haberla hecho mejor, según su criterio. Menos mal que existen colegas como tú.

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