
Por Pilar Portero
Cómo me enteré de que España había ganado el Mundial sobrevolando Madrid en un vuelo de Santiago mientras veía los cohetes estallando desde el cielo y acabé fotografiando a una drag delante del Banco de España con el personal coreando 'oa, oa, oa, el pulpo Paul a la Moncloa'.

21.25. En el aeropuerto de Lavacolla (Santiago de Compostela), los pringaos que vuelan con Ryanair esta noche apuran los últimos minutos antes de subir al avión. Saben que los controladores aéreos putean a la aerolínea irlandesa low cost desde que su presidente, Michael O'Leary, apoyara el decreto ley con el que Pepe Blanco ajustó cuentas con ellos. Temen pasarse una hora sentados en cabina y sin despegar o que el avión de vueltas en Barajas durante media hora. Pero hay prisa por despachar el trabajo y los pasajeros embarcamos en un tiempo récord. El piloto suelta por megafonía a las 10.45: "Ryanair tiene el placer de anunciar que España ha ganado el Mundial". Los pasajeros enloquecidos gritan, corean el 'soy español' y el 'que viva España'. Estamos a punto de aterrizar y el resplandor de cientos de cohetes y fuegos artificiales estallando presagiaba unos minutos antes lo que imaginabamos.

00.01 Dejo la maleta en casa y me largo con unos amigos. Quedamos en el Museo de Cera, en la plaza de Colón. Vamos hasta Cibeles pisando toneladas de basura: botellas de plástico, vidrios, bolsas... Los camiones de limpieza sortean como pueden a los que como nosotros quieren oler el ambientillo. En realidad huele a pis que apesta. Los tíos están encantados de poder mear en la calle como perros. Algunos hasta marcan el territorio, recorriendo una pared entera con el chorro. Qué básicos somos.
La imagen de arriba, con el cartel de PhotoEspaña pintado con los colores de la bandera es sólo un detalle de la euforia patriótica que se ha vivido. 'Oye -comenta con sorna un amigo que llama desde Bilbao-, estoy acojonado porque no se veían tantas banderas españolas desde que vivía Franco".

1.07. 'Yo a esta, la cambio por Iniesta' es uno de los cantares recurrentes de la noche. La frase tiene como protagonista a una tía buena cualquiera a la que señala un grupo de machotes. Entre el calor, el alcohol y la alegría, se ve mucha carne fresca. Y claro, a todo el mundo le gustaría pillar aunque sólo sea por el hecho de rematar la victoria con un polvo. Cibeles, la calle de Alcalá dirección Sol y la Gran Vía, arden en deseo. Los chicos del Gula Gula con los pectorales como piedras se exhiben sentados en el alféizar de las ventanas. Ya se que hay una altura considerable pero habrán calculado que aunque se caigan, la muchedumbre amortiguará el golpe.

Genial crónica, lástima que no pudimos apuntarnos a la excursión y paseo con vosotros...
ResponderEliminarUn beso!!
Que poco forgoleros los del Del Diego, se nota que no les va hacer caja con la marabunta...o estarían en Johanesburgo bailando el waka waka...mientras nosotros moñandonos con una litrona,...nos va mas el tiki taka!!!
ResponderEliminarESAS FOTOS ..QUE RULEN!!!
besitos sin tentáculos, para eso Iker que lo agarra todo ( que grande!!!)
Pilar, tus zapatillas molan una jartá.
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