
Es verdad, no una noticia de telebasura. Al Rey le gustan los tomates de Lola. Y estoy segura que ese ha sido un descubrimiento de doña Sofía.
Por Ana R. Cañil
Lo confieso. Mientras la Portero está ahí, soportando la rutina política y la caló, yo me dedico a la montaña cántabra, rodeada de verde, vacas y ovejas. Hasta el olor a boñiga me resulta estimulante. Lo único que no logro es el moreno chocolate de las políticas del PP, porque aquí llueve de vez en cuando.
También tengo mis privaciones -no la del moreno, hace un tiempo que paso- como la de no poder mirar de cerca a una oveja porque como en un poltergeist, le veo la cara de Rajoy. Y menos aún a los ojos de una vaca, que aún marrones me recuerdan a Zapatero. No creo que los montañeses me perdonasen, si pinto las cejas a sus vacas.
Paridas a parte -lo siento gente, es que yo huelo ya a a verano- sólo me ponen las naderías estivales. La palabra Estatut me produce un sarpullido, y la crisis no os cuento nada. Aquí tengo la ventaja de que la tarjeta de crédito duerme un sueño profundo, porque todo lo que más me priva -los ríos, el mar, las montañas, la puesta de sol o el viento que mece las hojas ¡olé la cursilería!- es gratis. Hombre, tenía que clavaros una de bucólica. Perdonar. Vuelvo al hilo.
Era lo de las naderías de verano. Lo único que me ha llamado la atención ha sido una historia que oí el otro día. Que el Rey, ahora en verano sólo toma Tomates Lola. Y en invierno, Naranjas Lola. Seguro que algún listillo de la cocina, como mi colega la Portero, sabe quien es Lola, pero yo, la verdad no tenía ni idea.

Aquí, cada día como unas lechugas de roble de miedo, unos tomates de huerta de terror y unas patatas nuevas que dan pavor del sabor que tienen y a las que tengo que sacudir la tierra. Todo gracias a la huerta de mi amiga Pili Toral. Estoy pensando en montar una de "patata nueva en 24 horas a la mesa y con la tierra puesta". Mi única duda es que hago si me quedo y un día me acerco y encuentro a la oveja con barba de Rajoy y a la vaca, con cara de Zapatero.
Serán los que toma el Rey, pero el precio es disparatado. Prácticamente a 10 euros el kilo.
ResponderEliminarY seguro que ahora que se sabe que le gustan a la familia Real, se estarán hinchando a vender...
Qué pasada