¿Qué pasa cuando tres son multitud? Gordon, Cameron y, sorpresa, un tal Nick Clegg arrollando a los tradicionales candidatos ingleses. Si en algo están de acuerdo los grandes partidos, hasta en el culo del mundo, es en impedir que un tercero altere su status quo. Rosa Díez es un ejemplo de cómo ese miedo resulta denominador común tanto en el Gobierno como en la Oposición en el parlamento patrio. Pero cuidado, el monopolio de los mayoritarios no es inquebrantable. ¿Y si montamos un chatroulette con políticos?
.jpg)
En cuanto Nick Clegg, el candidato liberal- demócrata inglés, logró encandilar al hastiado electorado británico tras el primer debate televisivo a tres bandas, Rosa Díez se aplicó rapidamente el fantástico cuento. "El día que el tercero se convirtió en el primero" se titulaba el post que la líder subió el sábado a su blog, plagado de paralelismos. Cualquiera que se mueva en el ámbito político sabe que Díez siempre está en la diana de sus rivales políticos. "A mi personalmente me cae bien pero como política no me gusta nada" señala un colega socialista. Lo cierto es que al hilo de la ascensión al olimpo de Clegg hemos preguntado sobre lo que ya sabemos -tranquilos es sólo para poder entrecomillar-: ¿por qué este perverso sistema electoral tapona sistemáticamente al tercer partido, sea el que sea?
"La ley electoral no se va a modificar. La propia Rosa ha presentado proposición de ley de la ley electoral más acorde con el principio de igualdad de votos, recomendado por el Consejo de Estado. A ninguno de los grandes le interesa lo más mínimo. Ya es una amenaza que sea la política más valorada por los ciudadanos a pesar de que por muchos votos que lograra sólo duplicaría su representación en el parlamento", explica un ex ministro socialista. El CDS de Adolfo Suarez y el partido Reformista de Roca son los antecedentes fallidos de buscar una tercera opción, una alternativa al bipartidismo imperante.
Los grandes, emperrados en limitarnos el panorama y hacernos elegir entre encefalograma plano o encefalograma plano, no son conscientes de que la paciencia del electorado está llegando a su fin. La campaña por la abstención podría resultar un correctivo si la Red se confabula. Las encuestas de intención de voto preelectorales mostrarían esa complicidad masiva en elegir la papeleta en blanco. Y los candidatos se verían obligados a hacer algo más que descalificar al contrario.
¿No sería delicioso observar a los candidatos glosando sus virtudes en un chatroulette electoral al estilo del pianista improvisador ante la falta de votantes?
Pensadlo.
Espero que ni hubiera las mismas represalias que con los habitantes de "Ensayo sobe la lucidez"...
ResponderEliminar