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miércoles, 2 de febrero de 2011

¿Qué lleva Cándido Méndez en su zurrrón?

La mochila-zurrón de Cándido Méndez es irresistible. No sólo por los bolígrafos que lleva, los papeles que asoman y los aires del 68 que luce, sino porque hay que sujetar la imaginación para no pensar en qué oculta el secretario general de UGT ahí adentro. ¡Con lo que ha recorrido ese bolso en los últimos tiempos! ¿La redacción de los dos puntos vinculados a temas energéticos, que han coleado hasta el último momento? ¿Los sapos que se ha tragado en estos días, como el de la subvención a los contratos parciales que él reconoce? ¿Las reflexiones -¿cuánto de profundas?- que escuchan a Zapatero?

Por  Ana R. Cañil
Es tan irresistible que en la mitad del salón del Ritz de Madrid,  donde acaba de terminar su desayuno con Toxo -y otros cientos de invitados que han ido a escucharles- le pedimos que nos deje fotografiarla. "Ten cuidado Cándido que es muy capaz de sacarte con mochila al hombro y tu desnudo" le dice una colega, mientras Matilde Fernández, la ex ministra de Felipe González, observa divertida.
"No hay peligro -responde Méndez- Si me sacara desnudo con la mochila, te aseguro que yo no robaría protagonismo al bolso". Humor no le falta, pese a que se ha levantado del café -de dos horas pilotadas por el alma mater de Nueva Economía, José Luis Rodríguez- sin saber la redacción final de los dos dichosos puntitos energéticos.

Por lo demás, la sensación que transmiten estos dos tipos -Toxo y Méndez- después de las reuniones maratonianas de las últimas semanas, es de que están satisfechos, pero no han bajado la guardia. También entre los colegas de la profesión periodística sus figuras han subido en enteros, después de lo fácil que a todos nos resulta hacer críticas -muchas demagógicas empezando por la que escribe- sobre lo obsoletas que están las centrales sindicales.
Por eso, algunas de las píldoras que han soltado esta mañana y que necesariamente no serán titulares, merece la pena citarlas aquí.
Además del titular que han dado -"que el Gobierno no rentabilice este acuerdo" sólo para sí mismo- Toxo ha insistido en que las cifras pésimas de hoy del paro son consecuencia "del durísimo ajuste" y de la reforma laboral de este Gobierno, algo en lo que también ha incidido Méndez. Ese tema no está cerrado advierten.

Cándido, además del sapo ya citado, ha rogado a las instituciones de dentro y de fuera que cesen en los ataques y el acoso al sistema público de pensiones, porque a menudo obedece "más a ideología que a cienciología" y ha recordado que al inicio de las negociaciones, el planteamiento del Gobierno en pensiones era incoherente con respecto a los datos del abandono escolar y de la evolución demográfica.
Ambos líderes sindicales han tomado distancia con respecto a la comparación del Gobierno de este pacto con los de La Moncloa. Han dado razones: los pactos de La Moncloa fueron impulsados por los partidos políticos y aquí han sido sindicatos y patronal; entonces no había una crisis económica global y de caballo; ni existía una moneda única como el euro con políticas fiscales bien diferentes, etc.

Y Toxo, que crece y crece en la estima de quienes le siguen y escuchan -ha reconocido que en CCOO no hay unanimidad sobre el acuerdo- ha lanzado dos reflexiones de fondo. La primera una pregunta que suena a menudo en artículos algo sesudos y debe de saltar al debate público: "¿Los gobiernos europeos deben de plantearse y responder a si es posible, en una economía globalizada, sostener el modelo con las bases sociales?". Desde luego, deben de plantearselo y responder.
Por último, ha pedido a los ejecutivos de la Unión Europea que "salgan del ensimismamiento nacionalista" en el que se han sumido en los últimos años, y aborden la necesidad de acometer políticas económicas, fiscales comunes. Una moneda es difícil de sostener sin esas políticas.
Después, los dos han levantado la sesión y se han largado hacia La Moncloa, para firmar el pacto y hacerse la foto. Más por la calma de los mercados y los ciudadanos que por el Gobierno comentaba un viejo sindicalista de CCOO.

lunes, 8 de febrero de 2010

Novena para recuperar la confianza en Zapatero, en Rajoy, en De la Vega, en la deuda pública... y hasta en Raúl

Por Pilar Portero

Puede que sea el síndrome de Estocolmo o la piedad que despiertan las crucifixiones públicas, pero creo que Zapatero, Rajoy y todos los españolitos que hemos puesto nuestro destino en sus manos, necesitamos encomendarnos a alguien que no es de este mundo, llámale como más te guste: Dios, Marx o Soros. Y no es que me mueva el orgullo patrio o la nostalgia por el pasado, carezco de ambos sentimientos. Pero hoy me he levantado y me he dicho: voy a empezar una novena.



Que seas laico no es óbice, también lo es Zapatero y oró junto a Obama el pasado día 4. Ni hagas caso de la reflexión de Nietzche de "la locura es la excepción en los individuos pero la norma en los grupos". Lo auténticamente peligroso es el autoengaño cuyo fin es aplacar la ansiedad. Creernos que la crisis no era para tanto, que los parados no eran para tanto, que el problema de solvencia no era para tanto, que que el presidente sólo escuchara a quién le decía SI no era para tanto o que la eterna ambiguedad e indefinición de Rajoy, tampoco era para tanto. Claro que situarse de pronto en el extremo contrario porque la prensa nacional y extranjera te ha estado machacando durante el fin de semana o porque las mismas agencias de rating que mintieron sobre Lehman y cía lo han dictaminado, resulta tan descabellado e irracional como la anterior postura reinante de mirar hacia otro lado.

Estos son mis objetivos para la novena. Puedes acompañarme, si quieres. No va a obrar milagros tipo que España recupere la calificación doble AA+, o que por fin los distintos partidos firmen un pacto de Estado. Pero sirve para analizar uno mismo la situación, y pensar sin que Krugman o Montoro o Toxo argumente por ti. Enchufa la novena de Beethoven de fondo -por si te inspira-, y recita 10 veces el Ave María, la Internacional o una plegaría de creación propia durante nueve días.

Lunes 8. Por los parados y su santa paciencia.
Martes 9. Por UGT y Comisiones Obreras y su obsesión por hacernos comulgar con ruedas de molino.

Miércoles 10. Por María Teresa Fernández de la Vega y su cabeza.

Jueves 11. Por Rajoy, para que alguien confíe en él.

Viernes 12. Por los especuladores y su conciencia -¿la tienen?-.

Sábado 13. Por ti y por mi, futuros pensionistas a dos velas.
Domingo 14. Por la prensa y sus interesadas y cambiantes visiones de la realidad - ¿te acuerdas de cómo El País celebraba los brotes verdes el pasado mayo?-.

Lunes 15. Por Raúl para que recupere la gloria a lo Guti
Martes 16. Por Zapatero y su su clarividencia. Pobre, ¡qué da pena ya!

viernes, 5 de febrero de 2010

Cabreada.doc


Nuestra colega, Irene, cuenta como un comentario suyo en twitter ha provocado la sorprendente respuesta de UGT Cataluña.

Por Irene Serrrano

Trabajo desde julio de 2007 como periodista (periodista titulada, antes hubo tres años de prácticas no remuneradas o con una remuneración simbólica). Los seis primeros meses lo hice para una revista con horario de 9.30 a 18 horas en oficina y facturando como colaborador externo. Cobraba tan poco que ni siquiera tuve que darme de alta en autónomos. Por fin, en enero de 2008 me subieron el sueldo y me di de alta en el régimen de trabajadores autónomos. Desde agosto de 2008 trabajo realmente como freelance (y no como esa figura que el Gobierno se ha inventado de ‘autónomo económicamente dependiente’ y que no son más que los jóvenes a los que las empresas se niegan a hacer contrato).

Cada mes hasta julio de 2009 pagué 176, 44 euros a la Seguridad Social y el IRPF correspondiente a lo que facturaba. Cesé mis pagos porque en esa fecha me contrató una empresa. Mi primer contrato con cinco años de experiencia. La empresa quebró a los tres meses, a finales de octubre de 2009. Durante noviembre y diciembre viví con el finiquito. Esos dos meses comencé con mis colaboraciones como freelance para varios medios. En enero de 2010 volví a darme de alta en el régimen de autónomos y facturé y cobré los trabajos realizados.

En agosto de 2009 solicité la Renta Básica de Emancipación en la Oficina de Vivienda de la Comunidad de Madrid. Cumplía y cumplo todos los requisitos, incluido el de unos ingresos anuales de menos de 22 mil euros. En octubre me contestaron que ya había alguien percibiendo esa ayuda en mi domicilio. Tuve que ir a subsanar el error dado que yo soy la única inquilina de ese apartamento (de 30 metros cuadrados). La persona que arrendó la vivienda anteriormente seguía recibiendo la ayuda pese a no residir siquiera en el país. La siguiente noticia que tuve de la Oficina de Vivienda fue el 5 de enero. Me pidieron el certificado de haberes. Como la empresa en la que trabaja había desaparecido –y mi situación laboral por ende había cambiado–, no lo pude presentar y en su lugar les hice llegar mi despido y lo que me habían pagado por él, así como mi alta como autónomo ese mismo mes.

Ayer, 4 de febrero de 2010 recibí una llamada de la Oficina de Vivienda de un individuo que no se identificó. Me preguntó que había estado haciendo esos dos meses, que cuáles habían sido mis ingresos. Le respondí que había vivido del finiquito hasta enero de 2010, fecha en la que volví a darme de alta como autónomo y facturé nuevos trabajos. La persona al otro lado del teléfono me dijo que entonces no tenía unos ingresos mensuales. Le respondí que quién los tiene hoy día y que pese a eso, sobrevivo con mi trabajo. Me contestó que no cumplo los requisitos para recibir la Renta Básica de Emancipación. Le dije que ésta pide una fuente regular de ingresos y que yo la tengo, que sólo tienen que consultar con la Agencia Tributaria. Volvió de nuevo a los dos meses en que no había facturado nada y me preguntó si había cobrado (“por lo menos”, señaló) el paro. Le contesté que yo no tengo derecho a ningún subsidio porque la mayor parte mi vida laboral he trabajado como autónomo. Resopló y concluyó que volviera a pedir la ayuda cuando tuviese unos ingresos mensuales.

Esta mañana he twitteado lo siguiente: “Si esta situación no es para ir a una huelga general, me pregunto cuándo adivinan los sindicatos que tocaremos fondo. Y, sin ser mi contacto, UGT Cataluña me ha contestado: “Las huelgas generales son para tirar atrás una ley en concreto, dime exactamente que contenido puede tener la huelga general”. Yo, ingenuamente, he respondido: “Las huelgas generales son para lo que los CIUDADANOS queremos que sean... Y cambian su sentido con el paso del tiempo”. Lo que viene después es una discusión absurda que se puede serguir en @ireneserrano y @ugtcatalunya .

Me ha sorprendido que los sindicalistas, con todo lo que tienen ahora por delante, se dediquen a responder a usuarios de una red social que ni siquiera les ha mencionado directamente. Sobretodo, que contesten con malos modos, con una soberbia que no corresponde a un sindicato y para replicar a una crítica. Ilusa yo, que siempre pensé que los sindicatos estaban para defender nuestros derechos. Y en vez de eso, parece ser que su oficio ahora es intentar callar a los usuarios de Twitter. Es irónico que el día que Gobierno plantea abaratar el despido de los jóvenes a 33 días, un sindicalista me pregunté que por qué quiero ir a la huelga general. Y más todavía cuando ayer una funcionaria de la Comunidad de Madrid no podía creer que yo hubiese vivido con el finiquito de un despido. Y eso que era un despido de los de 45 días…