jueves, 13 de enero de 2011

La otra historia de las editoras del boli de gel verde

Esta es la breve historia de Eloy Moreno y su novela, "El bolígrafo de gel verde" y de dos editoras, Belen y Miryam, Miryam y Belén, "piliymili". Trabajan en una editorial grande, Espasa, y brujulean por la red sin pudor. Pero además, se leen los comentarios que se hacen a libros y saben cuales son sinceros y cuales forzados. A las puertas de la cuarta cita de Redada -esta vez con editores, entre otros responsables de la industria cultural- este breve affaire entre Eloy y sus editoras es una muestra más de que ambos mundos -papel e internet- no siempre se desencuentran.
Por Ana R. Cañil

En Twiiter, unos cuantos habéis calificado a Eloy de "héroe". Su historia ánima a cualquiera. Una de las grandes editoriales, Espasa, ha puesto hoy a la venta "El boligrafo de gel verde", escrita, editada y vendida puerta a puerta y de libreria en libreria por un tipo que es funcionario del ayuntamiento de Castellón. 

Un día le aburrió mucho, muchísimo, el libro de un gran literato y decidió escribir lo que a él le gustaría leer.  Le costó tiempo, amor y sueño. Cuando terminó, no estaba dispuesto a que su esfuerzo durmiera en el fondo de un cajón de una grande o pequeña editorial, así que se puso manos a la obra. El resto, algunos ya lo sabéis. Con su perfil en Facebook incluido, al que los comentarios abrumadoramente cálidos y positivos no paraban de llegar, para sorpresa del autor.

Pero hoy que es el día después del tercer encuentro de redada-creadores -me chivan que mi colega Portero, (@pilarportero, estuvo brillante con la conexión mental vía cable con @adelgado- y que ya habéis quedado citados para en las próximas semanas hacer otra redada con editores, discográficas y productoras- y cuando Espasa pone a la venta "El boligrafo", he pensado que era un buen momento para escuchar la historia del otro lado, de las editoras que descubrieron a Eloy porque no temen a internet.

A Belén Bermejo, editora de ficción de Espasa le pierde brujulear por la red como a su alter ego, Miryam Galaz, le fascina coleccionar adjetivos calificativos, rotundos y redondos. Son un par de cotillas interneteras, que sobreviven como pueden a las decenas de manuscritos infumables que les caen sobre la mesa. De vez en cuando, les palpita el corazón y les duele el estómago. Es cuando huelen una novela que les atrapa. Pero eso les pasa, dicen ellas, solo de vez en cuando.

Esta es su breve historia de cómo descubrieron "El boligrafo de gel verde" y no tuvieron rubor alguno en convertirse en la Montaña que se acercó a Mahoma. Lo cuenta Bermejo, siempre supervisada por detrás por Galaz.
"Vale, es verdad que me gusta brujulear por un montón de blogs de libros y de literatura, por las páginas de dentro y de fuera de este país. En estas tareas, un día me llamó la atención algo. El boligrafo de gel verde -no es un título que se te olvide- salía en unos cuantos de esos blogs que me gustan...
-¿Cuáles son?
-No sé, no me acuerdo - (Sospecho que no me lo quiere decir para no dar pistas a la competencia)- Pero eran sitios de los que yo me fiaba. Lo hablé con Miryam. Nos pusimos a seguir rastros. Eloy tenía su web...
-Miles de futuros escritores la tienen...
-Sí, pero había algo. Llegué a la web de la Casa del Libro y me encontré con que la novela tenía una valoración muy alta, y lo que es mejor, decenas de comentarios todos muy positivos.
-¿Distingues los comentarios forzados, metidos por los interesados, de los auténticos?
-A veces no es fácil, pero aquellos comentarios eran muy sinceros. Del tipo de "me has llegado al corazón", "me has emocionado" y denotaban que se habían leído el libro. Miryam y yo los miramos con detenimiento. Y nos fuimos al despacho de la jefa."

La jefa es Ana Rosa Semprún, esa que la historia cuenta que hizo la llamada clave.
"Le contamos lo de la novela, pero no era fácil encontrar un ejemplar. Eloy se lo había hecho todo. Por fin, conseguimos que Espasa Castellón nos enviara uno. Fue muy divertido y apasionante, uno de esos momentos que nos hacen felices a los editores. Miryam, la jefa y yo queríamos leerlo a la vez, así que nos hicimos fotocopias. Y nos lo devoramos".
-Vale ¿y ya está?
-Hombre, al coincidir el trío en que nos gustaba, ya era mucho. Encontramos el teléfono del ayuntamiento de Castellón - Myriam y yo, o "piliymili" si quieres- y nos fuimos al despacho de la directora. Y desde allí, llamó.
-¿El ayuntamiento de Castellón? Por favor ¿me pone con Eloy Moreno?
-Le paso.
-Hola ¿Eloy Moreno? Soy Ana Rosa Semprun, directora general de Espasa. hemos leido tu novela y...
Y así el cuento se hizo realidad. Pero para ello, un tipo tuvo que escribir una novela que le hubiera gustado leer; un par de editoras que rozan la cuarentena y disfrutan de un humor y carácter a prueba de bomba y se desfogan de las neuras de sus autores brujuleando en la red ¡se leen los comentarios de los lectores! además de adjudicar criterio a los blogs sobre libros y literatura.

Posdata: Por favor, Eloy Moreno, susurranos quien es ese escritor que te aburrió tanto como para hacerte escribir una novela. No nos conoces, pero militamos en un club personal: "antes la muerte que la fuente". No podemos vivir con esta incógnita.

Pregunta para los amigos: ¿Quién creéis que es ese autor contemporáneo y premiado que llevó al funcionario de Castellón a escribir "El boligrafo de gel verde"?

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