
Por Pilar Portero
No hay nada como tener ojo para poder distinguir esa tendencia, o esa persona o esa noticia, tan especial entre cientos de seductoras opciones. Acaba de comenzar en Barcelona el 080, una pasarela patrocinada por la Generalitat, en la que los diseñadores más moderniquis, los estilistas cool y los fashion porquesí patrios se besuquean sin rozarse con los labios mientras se acuchillan por la espalda, como viene siendo habitual en cualquier cita de moda. Además, hay desfiles de jóvenes promesas con talento pero sin proyección, pues aquí en España la subvención mata a las estrellas a golpe de talón. Merece la pena pasarse por allí y chupar ideas. Lo contrario a lo que sucede en Cibeles, donde la gran mayoría de los bisoños diseñadores aprovechan para tomar prestada la inspiración hasta del público.
Y es que algunos de los asistentes a las pasarelas son un pozo sin fondo. Para codearse con ellos hay estar provisto una clarividencia fuera

En plan vintange busca un ojo griego original que tan deseados fueron en los setenta. Ahora los han rescatado los últimos diseñadores de joyas. Solange Azagury- Partridge (autora del anillo de brillantes de la izquierda), una instintiva diseñadora británica a la que se rifan las casas más selectas como Boucheron se rige por el principio de que las joyas sean divertidas. Y de verdad que logra dotarlas de optimismo -la palabra mágica para impu

No hace falta decir que no es necesario empeñarse para tener un tercer ojo. Seguro que tendrás alguno en lo más profundo de la caja de bisuteria variada. En caso negativo, busca en joyerías antiguas, a ser posible de pueblo. O pásate por una tienda de material médico y compra un ojo de lo más anatómicoforense que encuentres. Eso sí, hazlo antes de que Zara lo incorpore a su catálogo.
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