martes, 8 de febrero de 2011

Bernardino León y el juego de las sillas germano español

Por Pilar Portero
Bernardino debe valer su peso en oro. Y no es porque lo diga él mismo, que no ahorra en auto halagos. Ni tan siquiera porque lo digan los americanos en el Hola de la diplomacia, Wikileaks. Es que su mano se nota cada día más. ¿Quién sugirió los nombres de los 4 empresarios patrios que la semana pasada se sentaron a almorzar en parejas con otros cuatro empresarios alemanes? La presencia de 2 'amigos' de León, con el mosqueo de los que se quedaron sin silla, le señala.

 Tiene encandilados a los influyentes personajes que forman el club Bilderberg. Es el secretario general de la oficina del presidente. Una especie de ama de llaves todopoderosa tipo Rebeca. Y su presencia en cualquier acto atrae la curiosidad de empresarios, políticos de diverso signo y hasta de periodistas descreídos. Lo habitual es que se desinfle un poco en las distancias cortas al ser tan elevadas las expectativas que genera. La sensación de que no es tan excepcional, se está extendiendo últimamente por los mismos círculos que antes le observaban con la esperanza de descubrir en él a un sucesor para Zapatero. El último gesto que ha disgustado a la clase empresarial ha sido la organización de la comida de la semana pasada entre un reducido grupo de empresarios españoles y alemanes.
Cuatro elegidos patrios se sentaron en pareja con sus homólogos alemanes. Isidro Fainé, presidente de la patronal de las cajas (CECA) junto con su alter ego alemán; César Alierta, presidente de Telefónica con el presidente de Deutsche Telekom; Ignacio Galán, presidente de Iberdrola con el presidente de RWE; José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona, en calidad de líder en el sector de infraestructura y transporte, con el de Siemens. La amistad que une desde hace algunos años a León y Entrecanales se ha interpretado como motivo de peso para elegirle entre los empresarios de la construcción. La decisión, como era de suponer, no ha caído muy bien a los grandes.

La reciente OPA mediante la que ACS se ha hecho con más del 33% de la mayor constructora alemana, Hochtief, operación que cuenta con oposición de los directivos de la compañía germana, desaconsejó quizá la presencia de Florentino Pérez para no tensar el ambiente pero había otros, como FCC, de Ester Koplowitz. Lo que no se ha entendido es que el minidiscurso de Entrecanales se centrara en las energías renovables cuando ya estaba Galán y su Iberdrola Renovables para explayarse. La amistad que une también a Galán y León se ha utilizado para justificar esta otra elección. Aunque no parece muy razonable barajar que el puesto de la mujer de Bernardino, Regina Reyes Gallur -antes ayudante de Sonsoles Espinosa-, y actualmente vicesecretaria y letrada asesora del Consejo de Administración de Iberdrola Renovables, haya podido influir.

La forma en que Bernardino ha montado este peculiar juego de sillas en el que algunos todopoderosos del mundillo empresarial patrio se han quedado sin asiento le ha hecho perder enteros. Él, sigue alimentando a su personaje: el que corre y cronometra al presidente -suya era la cabecita que asomaba en segundo plano entre Cameron y Zapatero-, el que pasa tanto tiempo con ZP que conoce bien su estado de ánimo, el político diplomático al que le apasiona la acción... un discurso jalonado de humildes negaciones sobre las excelencias que le dedican, para rebajar. La idea ha calado y los panegíricos se multiplican también en los medios de comunicación. Que si chico de oro, o diplomático apagafuegos, o sherpa que logró plaza para ZP  en el G21caído en la marmita de Lexatín. Hasta yo también le he dedicado artículo, 'El Rambo de Zp', con motivo de la misión expres que le llevó a Washington para solucionar el desaguisado provocado por el anuncio de la salida de Kosovo. Ahora sólo le falta ganarse a la clase empresarial, viejos zorros que apuntan los desaires en su cuenta de resultados.

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