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miércoles, 24 de marzo de 2010

Me pone kilo y medio de blogs o la estrategia de los medios contra los contenidos con chicha

Por Pilar Portero

Si no puedes con ellos, cómpratelos. La amenaza de los blogs, la resuelven los medios de masas a golpe de talonario. Luego los esconden y siguen tan contentos abriendo con noticias de agencia y títulos de encefalograma plano. Craso error porque los estudios demuestran que se impone el contenido jugoso allá dónde esté.

Los medios convencionales han perdido 2.500 millones de euros de inversión sólo en 2008 y 2009 según datos de Infoadex. El miedo ante el adelgazamiento del sustento está provocando que la información se resienta. Cualquiera que haya trabajado en un medio sabe de lo que hablo. Mejor no tocar los cojones a empresas o intereses que puedan dejar de anunciarse y hacer la ola a quienes están a punto de cerrar una campaña de publicidad en tiempos de absoluta sequía.

Se da la paradoja de que a pesar de que aumenta el consumo de información y contenidos, los medios generalistas siguen perdiendo interés e ingresos. El índice de Pareto -la regla del economista italiano que asevera que el 20% de la población es dueña del 80% de la propiedad- se rompe en pedazos en el actual panorama informativo y el medio ya no es el mensaje -lo sentimos McLuhan-, al menos no unicamente. Los blogs y las redes sociales son medios calientes, una alternativa al mensaje único que el poder desliza desde la prensa que controla, basicamente toda.

"El mensaje de las audiencias y los consumidores parece claro: no importa el canal, el medio o el soporte, lo que importa es la relevancia del mensaje, el contenido y la información. El consumidor estará allí donde se encuentre" explica un estratega de la central de medios más poderosa del sector avalado por la permanente investigación que practican.

Así que los grandes deciden quitarse de encima a los pequeños. ¿Cómo? incorporándolos al maremagnum de sus webs. De esta forma las voces discordantes se van apagando tras sufrir una metamorfosis que ni la de Gregorio Samsa. La metodología es la siguiente. Descubres a un bloguero ya hecho o a un futuro bloguero, aunque él todavía no lo sepa, que maneje argumentos y goce de criterio y personalidad propia.

Le vendes el potencial y la visibilidad que le ofrece un gran medio. Le doras la píldora, le pagas entre dos y cuatro duros, y ya es tuyo. Un vez dentro de la casita de chocolate, le encierras en la jaula de oro junto a los otros 50 blogueros ilustres y apiñados en una página anodina que tira para atrás, tanto en diseño como en relevancia. Por supuesto su blog jamás se situará en la parte superior de la portada, ese deseado espacio que cabe en tu pantalla sin necesidad de hacer scroll y al que echas un vistazo antes de aburrirte y cambiar de página. Salvo el día del estreno o que el firmante sea una vaca sagrada de la casa, tipo Pedro Jota, o que haya un terremoto en Haiti.
Da igual que la reflexión sea inteligencia en estado puro o que esté contando la noticia del año o que se haya adelantado a las agencias que copypastea la propia redacción. Los medios se fían más de EFE y hasta de Youtube que de sus blogueros. Tu mismo puedes hacer la prueba. Lo sé porque hace años que lo observo con tanta perplejidad como veía los programas de Rodríguez de la Fuente, sólo que con más datos sobre el método. Tengo debilidad por el blog del cocinero Abraham García en elmundo.es, pero para encontrarlo hay que llevarse la merienda porque cuesta un buen rato. Lo mismo sucede en elpais.com con Nacho Vigalondo. Una joya para internet, que harto de que no le vendan el blog, escribe cada 15 o 20 días como mucho. Hasta le han tenido que animar para que contara que los guionistas de 'Lost' se han inspirado en 'Los cronocrímenes', cuando el asunto hace más de un mes que corre por la red.

La información que es relevante en la red no siempre se ve reflejada en los medios, sujetos a intereses económicos que no existen en los blogs. Y no es que el mundo de los blogs se libre de estar sometido a la perversión de la información, pero el criterio manda. Si traicionas la confianza de los lectores, todas las personas con materia gris que te leen -y que probablemente son mayoría- te descartarán o te seguirán sólo para echarse unas risas a tu costa.

Lo más triste es que los medios de masas estarán descubriendo ahora mismo que siguen inconscientemente una estrategia para deglutir a una competencia que es como la gota china.

martes, 2 de marzo de 2010

No nos jodas haciéndote seguidor que ya tenemos 100

Por Portero y Cañil

Queremos ser indies. Así que no nos revientes la exclusividad convirtiendo este blog en un sitio de masas. Para eso están nuestro gurús favoritos, algunos de los cuales sorprendentemente, nos siguen. Nada hay peor que dejar de ser pequeño para que te odien. Y eso que imaginarnos odiadas nos excita tanto como fantasear con asumir el papel de queso en un sandwich entre Rajoy y Zapatero. Pero habrá que sacrificarse y renunciar a sumar followers. El placer de descubrirnos siendo invisibles provoca que te sientas algo así como socio de un club inglés, de los que tienen vetada la afiliación a las señoras, por supuesto.

Ya está bastante demodé escribir un blog, la verdad. No nos engañemos, cuando en los grandes medios das una patada y salen como setas. O cualquier Gran Hermano tiene el suyo. Si hasta los intelectuales o los políticos los cultivan, es señal de que el blog está agotado. Cada vez que leo a Krugman lo pienso, lo que hubiera sido Keynes con esta herramienta entre las manos. Cualquiera, incluso nosotras, puede soltar memeces y lograr que alguien nos lea, incluso que se lo crea aunque le vendas un detergente.

Además, nos vendría fatal que nos tuviesen controladas en los gabinetes de los políticos porque perderíamos ese aire naif que nos preserva de otras catalogaciones. Sus señorías rebajarían la inocencia con que nos hablan y aflorarían los prejuicios por temor a que sus reflexiones corretearan descarriadas por twitter o vete tu a saber dónde. Bastante tenemos con algún jefe de prensa que nos trata de frenar en los pasillos, ejerciendo de guardaespaldas.

Y que iba a ser de nuestros 100 heroicos seguidores. Sus nombres, que ahora nos sabemos de memoria y por los que encendemos velas y todo, mezclados con hordas de advenedizos. Eso si que no lo vamos a consentir. Con lo que nos deleita repasar sus sus fotos una a una...

Nota: La foto es de nuestro idolatrado Ramón Peco, de El Fotográfico.