miércoles, 14 de diciembre de 2011

Telefónica a la espera de que Urdargarín dimita

Por Pilar Portero
La incredulidad y el mosqueo aumentan cada día que pasa sin que Iñaki Urdangarín presente su dimisión como presidente de Telefónica USA y consejero de Telefónica Internacional. En el Consejo de Administración, integrado por nombres como Javier de Paz, miembro del Comité Federal del PSOE y amigo de Zapatero, o Pablo Isla, presidente de Inditex, y en la cúpula de Telefónica, se aborda el asunto con mucha inquietud. Las preocupación que los directivos de distintas sedes en el mundo de la multinacional están expresando a la central en España, contribuye también a generar ese clima interno de recelo hacía Urdangarín. Los responsables de las filiales llaman alarmados por lo que leen y quieren saber cual es la postura de la compañía para trasladársela a grandes clientes, o a los periodistas de su país cuando les pregunten. La abundante información que circula por los medios de todo el mundo les ha puesto muy nerviosos, pues son conscientes del peligro de que se deteriore la imagen que tanto esfuerzo económico y profesional ha costado construir.
Alierta y Urdangarín en un foro de Reputación Corporativa
El daño que su permanencia podría estar causando a Telefónica en el mundo es la razón que esgrimen quienes desaprueban que continúe en la compañía después de que la propia Casa Real calificara de 'no ejemplar' su comportamiento hace sólo dos días. 'Los Consejeros deberán comunicar al Consejo, a la mayor brevedad, aquellas circunstancias a ellos vinculadas que puedan perjudicar al crédito y reputación de la Sociedad'. Esta es una de las normas de obligado cumplimiento que figuran en el Reglamento del Consejo de Telefónica (artículo 32, h) y que agitan quienes piden su cabeza dentro de la empresa. En su cultura corporativa está muy arraigado el miedo al riesgo reputacional provocado por conflictos éticos, mucho más complejos de gestionar que los de otra índole.
El yerno del Rey Juan Carlos sabe que puede ser imputado en la investigación que la Fiscalía Anticorrupción realiza en torno a un posible desvio de fondos del Insituto Nóos, la entidad sin ánimo de lucro de la que era presidente. En caso de ser imputado, por tanto, Telefónica tendría que darle la carta de despido. Por eso no se entiende que Urdangarín no haya tomado ya la decisión de dar él mismo el paso sin que haya que invitarle a hacerlo. De nuevo, en el Reglamento del Consejo de Telefónica (título III. Artículo 12)  queda claro que los consejeros cesaran en su cargo "cuando su permanencia en el Consejo pueda afectar al crédito o reputación de que goza la Compañía en el mercado o poner en riesgo de cualquier otra manera sus intereses".

La brillante labor que el equipo de comunicación de Alierta ha realizado en España, donde los medios procuran no unir al marido de la infanta Cristina con Telefónica, es más complicada de llevar a cabo en multitud de países donde el peso publicitario de la empresa no es tan relevante como aquí. Sólo hace falta escribir en google 'Urdangarín' a secas para obtener 1.900.000 resultados, mientras que a la búsqueda 'Urdangarín y Telefónica' se asocian solo 345.000 resultados. Pero como el poder de la multinacional no es un universal, el tiempo juega en contra.

1 comentario:

  1. Pues qué quieren que les diga, Urdangarín no hace nada que no hagan otros cientos en este país de mierda.

    Puestos a ponernos estupendos, yo creo que mucho más beneficioso para todos es que dimita Alierta, y quien lo dude no tiene más que verse el famoso vídeo de la charla sobre Google (si es que alguien puede aguantarlo más de un minuto sin cerrarlo por vergüenza ajena).

    País. Y conste que no justifico a Urdangarín. Si lo que ha dicen es cierto, al trullo ya. Y 3ª República, coño.

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