lunes, 5 de diciembre de 2011

El 'síndrome Pisonero' la ironía que circula entre los ministrables del PP

Por Pilar Portero

La economista Elena Pisonero
"Algunos ya han ofrecido direcciones generales a gente de su confianza, aunque luego van diciendo que ellos no esperan ser ministros. Pues que tengan cuidado con el 'síndrome Pisonero', a ver si les va a pasar que después de haber cerrado el equipo se queden compuestos y sin novia', un diputado cercano al círculo del presidente comenta con socarronería la situación que se vive estos días en el PP. Y, ¿qué es el síndrome Pisonero'. Pues lo que le sucedió a la economista Elena Pisonero -actualmente adjunta al presidente en KPMG- cuando en la remodelación que Aznar realizó de su Gobierno en abril de 1999, se la consideró ministra de Agricultura durante unas horas, hasta que el entonces presidente cambió de opinión en el último momento y nombró a Jesús Posada para esa cartera en su lugar.

Rajoy tiene desconcertados a sus colaboradores. Tras años de trabajo a su lado, hay una abultada lista a la espera de que toque algo. Los que estuvieron cerca antaño, confían en la nostalgia y la proximidad que les unió para ser premiados. Y los de reciente incorporación, se agarran al intenso trabajo que han desempeñado en los últimos cuatro años, para justificar su derecho a dirigir un ministerio. Sin embargo, nadie tiene la más mínima pista sobre lo que hará Rajoy. "Seguirá el guión al pie de la letra. Eso es seguro. Así como a Zapatero le ha privado dar sorpresas en cada diseño de Gobierno que ha realizado, Rajoy será mucho más previsible", comenta una de las políticas que le mejor le conoce.

En Génova y en el Congreso, el 'sindrome Pisonero' se ha convertido en el chascarrillo de moda, con el que ya se ha etiquetado a unos cuantos. Es ver a un pepero con aspiraciones, rodeado de un grupete de compañeros dorándole la píldora por si acaso, y colgarle los colegas que le observan de cerca el malicioso diagnóstico. ¿Cómo se cura?, pregunto. "Con una decepción basta para no volverlo a padecer en la vida", me contestan.

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