viernes, 27 de noviembre de 2009

El culo indultado de Michelle Obama

















Por Pilar Portero

Pavo asado y jamón asado como plato principal con guarniciones varias: pastel de maíz, pastel de ostras, macarrones con queso, batatas, puré de patatas, ensalada verde, judías verdes y una selección de postres ultracalórica. Tarta de crema de plátano, pastel de calabaza, tarta de manzana, tarta de patata dulce o pastel de cerezas para rematar una cena en la que ya se cuenta con coger unos kilos.

Es la tradicional celebración de Acción de Gracias, la gran fiesta familiar estadounidense que este año se ha celebrado el 26 de noviembre. Y este es el menú con el que se han puesto las botas los Obama y los cerca de 50 familiares, amigos y hasta personal de la Casa Blanca que compartieron tan entrañable noche alrededor de la mesa. Según el manual de instrucciones, los presidentes de los United, tienen el honor de indultar a un pavo. Un hermoso ejemplar, criado con los mejores piensos y en libertad. En el país de las oportunidades como no se le iba a dar a un pavo el derecho a la vida.

Y por favor, no me vengan ahora los lectores con reivindicaciones tipo "¿y por qué no revisan con más celeridad las penas de los cientos de condenados que esperan en el corredor de la muerte que la justicia responda y les pongan en la calle, sobre todo si pertenecen a ese porcentaje de infelices a los que se acusa de haber cometido un crimen del que no son autores?". Este no es el post de las reivindicaciones. Bueno si, pero son mucho más superficiales.

En realidad lo que interesa hoy, es el trasero de la primera dama. Rotundo y bien nutrido. Sin complejos, sin sangrientas liposucciones de por medio. Un culo que es el orgullo de la Casa Blanca y de su marido. No hay más que cotillear el flickr de la residencia presidencial. Al fotógrafo, el mismo que inmortalizó a la familia Zapatero con sus niñas adolescentes posando con Obama, le pierde la retaguardia de Michelle. Pero la cadena de admiradores se amplia porque el encargado de seleccionar las fotos, también peca de lo mismo. Y, sin duda, todos cuentan con la bendición de su marido y de la propia interesada en último término. Ella, ha indultado su culo. Se la nota orgullosa de que la parte más prominente de su cuerpo tenga el protagonismo que le corresponde. Ni se mata con dietas estrictas ni se somete a agresivos tratamientos corporales aunque presume de alimentarse de forma sana.

No hay acto oficial en el que las prietas nalgas de Michelle pasen desapercibidas. La foto que ilustra este post se tomó la noche que una pareja de fans se colaron en la cena en honor del
primer ministro de India, justo el día anterior a Acción de Gracias. Así que hoy su anatomía registrará el superávit de hidratos de carbono. Mola eso de que Barack perdone la vida a un pavo de Carolina del Norte y que su mujer preserve su culo de las tendencias imperantes. Qué le otorguen denominación de origen ya.

Batallita personal: Yo pasé una noche de Acción de Gracias de hace nosecuantos años en una parroquia de Nueva York, sentada a la mesa con personas que no tenían a nadie con quien cenar y algún que otro indigente, más unos cuantos estudiantes españoles. Superabundante. Inolvidable. Al final de la cena, se repartieron las sobras. Hicimos cola y nos llevamos la ración que nos correspondía. Me sentí fatal. Sabía que jamás podría ingerir más pavo.

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