
Por Ana R. Cañil
Es lo que tiene esto de machacar la playa a primera hora de la mañana. Lo que hace Pilar Toral, que en cuanto el curre, sus sobrinos y yo -que soy una plasta- se lo permitimos, se tira a recorrer Gerra como una posesa, teléfono en ristre. Lo sé, la foto se nota que esta hecha con el teléfono y vosotros soy unos perfeccionistas, pero no me digáis que no es alucinante. Un zapato que un día fue de un pintor, tomado al asalto por unos percebes que me hundieron la escultura de diseño.
Sí, porque cuando ví la foto le pregunté a Pili ¿por qué no has pillado el zapato? Lo dejamos secar y cuela como una de arte natura e incluso inspira a cualquier Louboutin o Blahnik.

Pero nada, el rollo de mi amiga es que es de Portillo, del Val de San Vicente, y muy ecológica ella.
"No recogí el zapato porque los percebes estaban vivos y me daban pena". Un desastre vamos. ¡Cómo me hubiera quedado! Con los bichitos secos y yo con el zapato en un solo pie, paseando por los pasillos del Congreso! Ese día de hubiera conseguido cuatro o cinco proyectos de noticia sin echarle ganas y cara. Ah, y sin despertar los malos instintos de los colegas.
Porque no me digáis que no son de diseño. ¡Qué percebes, qué estampado y qué cordones!De la Vega y Saenz de Santamaría al unísono, se hubieran acercado a preguntarme por el origen de la pieza. Pero en fin, así son las cosas entre mis amigos del Val de San Vicente. Están tan sanos que no se les ocurre pensar en esas cosas tan comunes en Madrid.

Ahí os quedáis, que me largo a pisar esa playa ya.
RCañil eres la bomba. Admiro tu capacidad para emocionarte con las cosas pequeñas y compartirlas. Efectivamente ese zapato se merece estar en tu pedestal
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